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miércoles, 29 de enero de 2014

No lo verás en CNN - UNESCO: Venezuela muestra un Índice de Desarrollo Educativo Alto

Venezuela entre los países con "importantes avances" en el Índice de Desarrollo Educativo
2013 | Educación | Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

No lo verás en CNN - Venezuela cumpliendo la meta de educación primaria: Informe UNESCO 2013-2014

Adivina: entre Venezuela, Colombia y EE.UU., cuál está cumpliendo con la meta de escolarización preescolar de la UNESCO


Informe Unesco 2013-2014: Meta de tasa de escolarización. Venezuela, Ecuador entre los señalados como
Meta alcanzada o casi alcanzada. Lejos de la meta o alejándose: Colombia y EE.UU.


 
Puedes bajarte el informe completo aquí:
2013 | Educación | Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  

Definitivamente, como dijo Chávez, "ser rico es malo": pregúntenle a México


Definitivamente, como dijo Chávez,  

Mientras los bobos intentaron hacer mofa de las palabras de Chávez en su momento, las estadísticas globales nos muestran muy claramente la verdad de lo que él dijo: la riqueza de pocos tiene como lógica consecuencia la pobreza de muchos, el capitalismo, como el cáncer, supone una enfermedad social cuya primera manifestación es el profundo desequilibrio traducido en abismal desigualdad social. El culto a la riqueza individual encubre la progresiva pauperización colectiva de sociedades enteras, como la española, mexicana, estadounidense, etc. "Ser rico", a diferencia de "ser inteligente", "antipático" o "zurdo" no denota una cualidad, sino una "diferencia comparativa", el nirvana de la inequidad. Es absurda y éticamente cuestionable la adoración por los ricos y la riqueza individual en sociedades con un número creciente de pobres cada vez más empobrecidos. En un mundo finito con recursos limitados (como sin duda es el nuestro), la apropiación de éstos por una minoría significa necesaria y lógicamente la expropiación de las mayorías, cosa insostenible tanto ética como socialmente. El mundo no requiere más riqueza, sino más justicia; no más ricos, sino menos pobres. El artículo de la imagen no cita una tasa, pero cabe preguntarse: ¿cuál es la relación entre los nuevos ricos y los nuevos pobres? De otro modo: ¿Cada cuántos millones de dólares acumuados por los más ricos crean cuántos millones de pobres? Si alguien cree que esta situación puede perpetuarse indefinidamente "está bailando en un tusero", como dicen en el llano.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Medidas recientes de Maduro en Venezuela exponen guerra sucia económica y apartheid de la oposición contra el pueblo pobre

“Entre el débil y el fuerte, es la libertad la que oprime y la ley la que libera”. Jean-Jacques Rousseau 


                      apartheid:

  1. 1.Sistema legal de segregación racial implantado en Sudáfrica por los colonizadores holandeses y que estuvo vigente entre 1948 y 1990. 
  2. 2.Por extensión, cualquier tipo de diferenciación social dentro del contexto de una nación, mediante la cual un sector de la población tiene plenos derechos y otro sector queda relegado a un estatus de marginación. 
  (Wiktionary)

Atecedentes


Luego de padecer en lo que va de año una inflación que apunta a rebasar el 50%, el 6 de noviembre de 2013 el Presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó un conjunto de acciones para controlarla, partiendo de la premisa de que se trata de una “inflación inducida”. Esta conclusión, simplificando bastante, puede ser obtenida analizando las muy particulares circunstancias de la economía venezolana, monoproductora y por tanto, importadora de buena parte de lo necesario para satisfacer las necesidades y gustos de su sociedad. El 96% de los ingresos de divisas provienen del petróleo, y en 2003, luego del sabotaje económico y el golpe de 2002, se creó la Comisión de Administración de Divisas o CADIVI, que administra esas divisas y mantiene un tipo de cambio fijo en 6,30 Bs./$ desde febrero de este año. Si prácticamente todas las divisas para importación vienen del petróleo que administra el Estado y son entregadas a los importadores a tasa fija, ¿cómo explicar los continuos y geométricos incrementos en bienes y productos importados en Venezuela? Si algo se le puede achacar al gobierno de Maduro (por lo que en efecto pidió disculpas el 13 de noviembre) es haber demorado tanto en llegar a esta obvia y simple pregunta, mientras millones de venezolanos se encontraban indefensos ante este aumento descontrolado de precios.

En efecto, apenas comenzaron las primeras inspecciones quedó en evidencia una gigantesca operación especulativa, que por un lado servía para socavar la popularidad del gobierno y por otra era un magnífico negocio para sus operadores. El pueblo venezolano todo pudo comprobar esta situación al ser informados por los medios de comunicación de los resultados de estas intervenciones. Resultaba que mientras por un lado el Estado entregaba a los importadores divisas a 6,30 Bs. por dólar, los productos llegaban a “disposición” de los consumidores como si lo compraran a diez e incluso cien veces ese precio. Esto era y sigue siendo muy fácil de comprobar al ver el precio de cualquier artículo vendido en Venezuela y comparar al mismo producto con su precio en el exterior mediante una conexión a internet. La diferencia es escandalosa e inexplicable. Ante esta situación,la actuación del Estado al comenzar a intervenir en importadoras y comercios se tradujo en multas, e incluso detenciones, ya que la Constitución Bolivariana prohíbe expresamente la usura, especulación, cartelización, etc. bajo penas severas (artículo 114). En total respeto a la propiedad privada y a la disponibilidad equitativa y para todos de bienes y servicios, la intervención Estatal, al eliminar la usura, se tradujo en notables reducciones de los precios finales de los productos en relación a los valores especulativos vigentes hasta el momento, lo que la prensa con su piquete habitual tradujo como “rebajas forzadas”, cuando no tildó de esquilmo, usura o estafa lo que aplicaban los comerciantes contra el público apenas horas antes. Se produjeron entonces avalanchas de personas para comprar los productos que apenas el día antes estaban por completo fuera de su alcance, interminables colas se hicieron día y noche ante las llamadas “hiper tiendas”, pero nada diferente a lo que podamos ver en el llamado “Black Friday” estadounidense. Pero si en la Meca del capitalismo se permite que durante un día y para beneficio del propio sistema la gente tenga la idea de que todos tienen acceso a las compras, eso es demasiado para la ultraconservadora oposición venezolana y su prensa, que enseguida quiso tachar de “saqueadores” y ladrones a la gente que incluso siendo de su mismo signo político hacía cola para comprar a precio justo. Se hizo famoso el caso de la señora Clotilde Palomino, cuya foto sonriente cargando unos pocos productos apareció en la prensa mundial con el peyorativo y acusador calificativo de “saqueadora”, cuando en realidad había adquirido con el dinero de su trabajo como empleada doméstica sus enseres. El caso está documentado ampliamente y fue comentado por el propio vice presidente de la República venezolana



Pero no solamente fue a través de la usura como algunos empresarios se apropiaban del dinero de los venezolanos, sino también del fraude: solicitaban divisas al Estado para importar, digamos, mil computadoras, para lo que recibían, siguiendo en un supuesto, cien mil dólares, por los que pagaban 630 mil bolívares. Pero lo que hacían era revender parte de las divisas en un “mercado paralelo” creado y alentado por ellos mismos a, digamos, 50 mil, y con lo que les quedaba, para guardar las apariencias de legalidad, importaban chatarra o, si eran muy “honestos”, unas computadoras de verdad que vendían a diez veces lo que les había costado. Así, según el ejemplo, si de esos hipotéticos cien mil dólares vendían 70 mil a 50 Bs., los convertían en Bs. 3.500.000,oo , y los 30 mil restantes los “invertían” en equipos que revendían decuplicando su valor, convirtiéndolos en Bs. 1.890.000,oo para un gran total de Bs. 5.390.000,oo, ahorrándose riesgos e impuestos, pero estafando a la Nación. Una ganancia de 755.56% en una sola operación y seguro que lo que sucedía en la realidad era mucho más jugoso. El negocio redondo, pues.

Se le vieron los alambres al mago


El otro “detalle” es que al investigarse quiénes eran los dueños de las empresas que exprimían los bolsillos de los venezolanos, aparecieron nombres vinculados a la “sufrida y desinteresada” oposición venezolana: el capitalismo especulador va de la mano con sus operadores políticos. El caso más emblemático es el de la empresa Maderas Imeca, propiedad del diputado opositor y candidato a alcalde de Valencia Michele Cocciola, en la que se encontró que vendía productos vencidos a precios de usura y contaminados. Una joyita pues.

Supremacismo a la venezolana


Al incidente de la señora Palomino, hay que agregarle la persecución que sufrió en un supermercado la esposa del actor Roque Valero, reconocido activista del chavismo, quien junto con su bebé de seis meses fue acosada por una turba por cometer el error de comprar en un sitio que cierta gente considera de su uso exclusivo. Y aquí llego a donde quería llegar: lo “exclusivo”.

DRAE dice:
exclusivo, va.
1. adj. Que excluye o tiene fuerza y virtud para excluir.
2. adj. Único, solo, excluyendo a cualquier otro.
3. f. Privilegio o derecho en virtud del cual una persona o corporación puede hacer algo prohibido a las demás.
4. f. Noticia conseguida y publicada por un solo medio informativo, que se reserva los derechos de su difusión.
5. f. desus. Repulsa para no admitir a alguien en un empleo, comunidad, cargo, etc.

Durante décadas, la industria de la publicidad nos ha bombardeado con la palabra “Exclusivo”. Todo producto o servicio que “vale la pena” debe ser exclusivo: nada para todo el mundo, sino cosas que nos diferencien de los otros de los perdedores como se dice en EE.UU., del “perraje”, como se decía muy gráficamente en Venezuela. Este continuado condicionamiento ha surtido efecto, más aún en quienes piensan que lo que diferencia a una persona de otra son sus posesiones o capacidad de tenerlas. Más aún, se preguntan qué va a hacer “el perraje” con una computadora x, un teléfono o cualquier cosa si no lo “sabe disfrutar”. Por supuesto, lo que llaman “perraje” es la “otredad”, los demás, cualquiera que no sea mi grupo, que no comparta mis valores, etc. Para los blancos sudafricanos eran los negros, para los japoneses los chinos, para los fascistas los comunistas. Los Nazis eran más parecidos a nuestra oposición de derecha, cuya visión del “despreciable otro” era lo suficientemente flexible como para meter en ella todo el que no les guste, más allá de su apariencia física: comunistas, judíos, homosexuales y otros, a pesar de que externamente eran indeferenciables de los “arios”, eran segregados, excluidos, perseguidos y exterminados. Cualquier coincidencia...

La inclusión es una palabra muy frecuentemente citada en el campo chavista como objetivo de su accionar político, reflejado en la repetida frase inclusión social. De hecho, los avances en este tema son reconocidos por prácticamente todos los organismos multilaterales internacionales como CEPAL, UNESCO, FAO, PNUD, OPS, etc., tan así que ni siquiera esto es puesto en duda por la oposición. Por el contrario, es probable más bien que sea la causa  de su oposición: ver perder su carácter “exclusivo”, que el apartheid social imperante de hecho actualmente se desvanezca y se permita al perraje ese que vaya a los mismos sitios que yo, a comprar las mismas cosas, que sus hijos estudien en los mismos sitios. Porque el temor es ¿cómo los voy a distinguir para poder odiarlos si usan y les gustan las mismas cosas que a mí? Al igual que la mayoría de los terrores y fobias al prójimo como p. ej. la homofobia, el antichavismo basa su odio irracional no en lo que desprecian del otro, sino en lo que temen encontrar en sí mismos.

Para apoyar lo anterior basta pensar en los millones de personas que ahora saben leer y escribir gracias a la Revolución, los millones que han dejado la pobreza y hecho de Venezuela el país menos desigual de América Latina según CEPAL, la solidaridad manifestada por el pueblo y su Revolución en las casas de alimentación, Mercal, PDVAL, etc. ¿es que acaso no son la solidaridad y la exclusión valores con los que la mayoría de la personas pueden identificarse? ¿y acaso la inclusión,la solidaridad y la justicia no son valores promovidos por el chavismo? Yo estoy convencido de que mucha gente teme sentirse identificada por estos valores y “traicionar” a sus condicionamientos y “entorno de clase” a la que pretenden pertenecer al darse cuenta que los principios de la exclusión y el individualismo sólo conducen al caos, la violencia y la destrucción social y ecológica de la humanidad y el mundo, y por eso rechazan sin siquiera argumentar cualquier propuesta o debate.

El programa de aplicación de la Ley del Presidente Maduro para combatir esta guerra económica contra el país ha puesto al descubierto como nunca el apartheid socio económico reinante en Venezuela, y con ello las “costuras” supremacistas y neonazis de algunos, pero sobre todo, las motivaciones vulgarmente comerciales de quienes en nombre de la “libertad” intentan justificar sus abultadísimos, grotescos e inmorales beneficios económicos. Mientras la “libertad” de los poderosos exprime por igual a chavistas y opositores, la democracia Bolivariana beneficia por igual a chavistas y a opositores: no he visto a ningún antichavista siendo rechazado de un CDI o un PDVAL, y espero no verlo nunca. Aunque hay que admitir que los capitalistas antichavistas extremos también son muy “democráticos”: no rechazan el dinero de chavistas ni del Gobierno Bolivariano, lo que por supuesto no les impide ejercer su oposición al Gobierno. Lástima que ni sus actividades comerciales ni políticas estén dentro de la Ley.

Impacto social y político de las acciones contra la especulación del Gobierno de Maduro


Si bien aún es temprano para medir el impacto social real de las medidas contra la guerra económica, es notable su impacto en el “ambiente” político nacional. Hoy 30 de noviembre de 2013 escribo esto desde una de las urbanizaciones más notoriamente antichavistas de Venezuela, escenario de “guarimbas”, barricadas y demostraciones de odio encendido el pasado 15 de abril. A pesar de que la oposición había convocado movilizaciones para hoy, hay total normalidad. Es decir, creo que, muy a pesar de ese sector que se ha apropiado de la oposición venezolana y ocupa el lugar de su dirigencia, se ha producido una distensión, un relajamiento en los resortes que movilizan a la muchas veces pavloviana y violenta reacción venezolana. ¿Por qué? Las razones exactas escapan a mi capacidad de análisis, pero sin duda lo que expuse anteriormente juega su papel: también los opositores compran, y tampoco les gusta sentirse estafados, utilizados, y peor aún, por la misma gente que han apoyado hasta en las calles, muchos de ellos creyendo que “arriesgaban su vida y su libertad frente al rrrégimennn” mientras  sus dirigentes simplemente facturaban y “vivían la vida loca”. Supongo que cando miran su TV plasma o su smartphone y piensan que lo compraron a diez veces su valor gracias a quien dice representarlos, la molestia debe ser mucha. La gran mayoría de la oposición, al igual que el resto del pueblo al que pertenece, no es sino asalariada o pequeños empresarios, que también se han visto favorecidos con la reciente regulación de los alquileres. En cualquier caso tendremos una más clara medición este 8 de diciembre en las elecciones municipales.

Por supuesto que de inmediato los medios se hicieron eco del rechazo de los sectores empresariales a las acciones del gobierno, pronosticando nuevamente y por enésima vez catástrofes y apocalípticos escenarios que sólo han tenido lugar cuando ellos mismos han intervenido, como durante el golpe o el paro de 2002 o la posterior crisis bancaria. También han intentado escudarse en la "libertad de mercado" o comercial, que pretenden les serviría de escudo para estafar. Y es que la desregulación, la Ley de la Selva, sólo favorece a los depredadores: a los débiles les queda sólo la "libertad" de ofrendarse como víctimas en el altar del sacrificio neoliberal. Pero eso lo dejamos atrás ya en Venezuela y en buena parte de América Latina, lo que pasa es que algunos sectores no se dan cuenta de que el mundo está cambiando. Por ello la cita de Rousseau al principio de este texto y que le era tan querida al Comandante Chávez, quien comprendió a cabalidad este hecho y actuó en consecuencia para proteger a los más débiles tal y como hoy hace el Presidente Nicolás Maduro: “Entre el débil y el fuerte, es la libertad la que oprime y la ley la que libera”.

Las puertas giratorias de la oposición venezolana

 

En Venezuela, como en muchos otros países, defender los privilegios de la clase empresarial dominante es un gran negocio. Lo ha sido siempre, pero hoy puede que esté dejando de ser algo “bien visto”, sobre todo cuando a través de los medios globales vemos las miserias que padecen los pueblos griegos, el español e incluso el de los propios EE.UU., cuyo nivel de vida es uno de los peores de la OCDE.
El dinero de los empresarios, que como he dicho en Venezuela proviene mayoritariamente de la inmensa teta petrolera estatal, reparte una generosa tajada entre los medios de comunicación mediante la “inversión publicitaria”, destinada a modelar la percepción de las masas y a comprar conciencias, si queda alguna en el mercado. Pagados con este mismo dinero salen los protagonistas de los anuncios comerciales, quienes “casualmente” son las mismas caras que nos presentan las noticias “imparcialmente” en el noticiero estelar. Sin olvidar que a través de partidas accionarias indirectas o abiertamente, muchos medios son propiedad de los mismos empresarios cuyos interesen podrían sentirse afectados por un gobierno que ponga límites a su lucro, o mejor dicho, que ponga en práctica las leyes que ya existen para proteger al pueblo llano (también conocido en el mundo del marketing como consumidores). 

Doble propósito de la especulación en Venezuela: más rentable que traficar drogas mientras se le serrucha el piso al gobierno socialista 

 

Desde hace más  un siglo, primero en la prensa escrita, luego en la radio, la TV y ahora a través de Internet, la publicidad ha moldeado el comportamiento de la gente, quebrando desde su misma base el sistema de valores y relacionamiento social para sustituirlos por otros más acordes con la “cultura” del consumo programado, el “bien común” fue sustituido por el individual, basado en el consumo, así como el relacionamiento: ya la gente no se relaciona por ser vecinos, ser amistosos o solidarios, sino por cómo y qué se consume: es común que relacionemos más nuestra infancia con un programa o jingle de un comercial de TV que con alguna actividad social o cultural local o con nuestros vecinos. Es que la masa ve la TV, pero esta se sienta individualmente dentro de sus casas a recibir pasivamente el mensaje. Igualmente, las personas en las ciudades viven en apartamentos, trabajan en oficinas, van en carros particulares, y entre una caja y otra se suben a ascensores en los que miran al piso o al techo. Y una vez en su casa, ven “el mundo” a través del filtro de su TV. No es sorprendente para nada que precisamente en estos lugares habite la gente que es más resistente a la propuesta socialista del chavismo o cualquier otra que se aparte de la “ortodoxia consumista”. Es muy parecido a la película The Matrix. O a cualquier sistema industrial de cría de animales. Por eso me he referido muchas veces a lo que nos proporcionan los medios como “pienso barato”, un alimento para que el ganado sea más dócil y se haga adicto a consumir. Así, al igual que el engorde de los cerdos perjudica al animal pero beneficia al granjero, el consumismo deteriora a las personas y beneficia a las corporaciones, aunque el cerdo y el comprador se sientan “de maravilla”.
No hay que hacer mucho esfuerzo para recordar cuando en nuestras calles se mataban los jóvenes por un par de zapatos. Hoy lo hacen por un celular. Por un lado la media corporativa enseña que se es lo que se tiene, y por otro las mismas empresas hacen que un artículo que en el mundo cuesta 50 dólares lo vendan en Venezuela como si costara 10 mil, y luego se rasgan las vestiduras porque hay mucha violencia. Si siembran codicia, desigualdad y consumismo, cosecharán violencia.
El sistema de propaganda ha logrado hacer, como vemos a diario, que mucha gente actúe directamente en contra de su propio bienestar, protegiendo a quienes los explotan y ataquen a quienes los defienden, como el famoso caso de la señora que atacó al Presidente del Indepabis por hacer que el arroz se vendiera al precio legal y no con sobreprecio, o cuando defienden a priori a individuos señalados de corrupción. Así, vemos a gente que apoya a la oposición venezolana haciendo colas para comprar artículos que el gobierno de Maduro ha permitido que estén a su alcance.  

Conclusión 

 

Las últimas medidas del gobierno venezolano, inspecciones y regulaciones que no son más que la aplicación de leyes ya vigentes pero que eran (y en buena parte siguen siendo) ignoradas tanto por quienes deben obedecerlas como por quienes están obligados a hacerlas cumplir, han dejado al descubierto la podredumbre y explotación en la que medra y prospera el capitalismo especulativo, de la misma manera que al abrir un tronco podrido se encuentra un ecosistema de alimañas operando en la sombra. La explotación de los  dueños de locales y centros comerciales a los comerciantes, la estafa a la nación trayendo contenedores con chatarra, el fraude del “dólar paralelo”, trabajo esclavo, evasión tributaria, contrabando, las compañías de maletín, las tramas de empresas que se venden y revenden productos encareciéndolos en cada paso y que terminan siendo de los mismos propietarios, y toda una serie de mecanismos y maneras para hacer trampa cuya enumeración requeriría varios tomos en una enciclopedia de la inmoralidad y el delito, todo ello probado y recomprobado in situ por los agentes gubernamentales cuyas inspecciones han sido incluso transmitidas en vivo por los medios de comunicación, no han dejado margen de duda de que había y sigue manteniéndose una operación de ataque contra la moneda para inducir una espiral inflacionaria ascendente de manera intencional, para socavar la base de apoyo del gobierno socialista y al mismo tiempo obteniendo más dinero que vendiendo drogas ilegales sin los riesgos.
A su vez, la indignación de los sectores opositores ante las colas de gente comprando electrodomésticos, ropa y artículos no de primera necesidad, deja al descubierto un apartheid socio económico que en la práctica mantenía al margen a la mayoría de las personas de ciertos bienes y servicios, manteniendo aquéllo de la “exclusividad”,que es la eufemismo del mercadeo para exclusión. Por supuesto que no es un progreso que toda la población sea víctima del virus del consumismo, pero indudablemente una sociedad donde la usura y la especulación no sean modos de vida aceptable como tampoco la extrema desigualdad para acceder a bienes y servicios, será una sociedad menos violenta y más cohesionada, sobre todo, más moral.
A pesar de lo que algunos macartistas y meolodramáticos quejidos que señalan que las medidas del gobierno son un preludio al comunismo (que tienen tres lustros anunciando),es evidente que son apenas parte de una regulación del mercado, lo cual de ninguna manera implica comunismo o socialismo. De hecho, basta recordar que la falta de regulación, la especulación y el laissez-faire ocasionó la debacle mundial de la implosión de la burbuja inmobiliaria de las sub prime en 2006 que buena parte del mundo, especialmente aquella ligada al FMI y sus mafias, continúa padeciendo. Así que a nadie conviene un mercado especulativo y desregulado, ni a los capitalistas ni mucho menos a un Gobierno elegido bajo la promesa de ir construyendo el socialismo. Bueno, no conviene a nadie más que a los criminales que se benefician directamente de ella lucrando con la especulación y estafando al pueblo y a quienes esperan que con ello se produzca un abrupto cambio de régimen que, por los vientos que soplan, se van a quedar esperando mucho tiempo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Venezuela: Ni costo de reposición ni confiscación. Algunas precisiones sobre la guerra económica en Venezuela

Algunos mucho más brillantes e informados que yo han derramado ya sus ideas sobre nuestras pantallas acercad de la "guerra económica" y sus últimos rounds, pero me interesa poner en tela de juicio algunos puntos que ni la brutal campaña mediática corporativa ni la errática y descoordinada "política" informativa del Estado venezolano han aclarado.

Lo primero es que, como ya muchos han terciado desde hace rato, toda guerra es económica. Nuestra guerra de independencia intentaba que los locales tuvieran el dominio de las riquezas y no el Imperio español. Visualicemos en nuestras mentes un mapa donde en vez de flujos de petróleo o migratorios grandes flechas dibujaran los flujos de capital. Las cifras de la CEPAL que avalan a Venezuela como el país menos desigual de la región nos dicen que la renta petrolera (básicamente la única fuente de divisas existente en nuestro país monoproductor) ha sufrido un monumental aunque aún insuficiente cambio en su distribución desde el arribo de Chávez al poder, lo que es en sí mismo una Revolución. De igual modo, en el plano internacional, el incremento por un lado de los aportes de la explotación petrolera al Estado mermando así los desproporcionados beneficios de las empresas transnacionales energéticas, así como la nacionalización de empresas básicas (CANTV, la actual CORPOELEC, etc.) y el fortalecimiento del sector público en áreas antes cotos cerrados de capitales predominantemente extranjeros, han cambiado progresivamente la dirección del chorro de dinero que antes se iba a Wall Street o a paraísos fiscales; los millones de dólares de dividendos de CANTV o del Banco de Venezuela que ahora se destinan a inversión social y que antes iban a accionistas privados en el exterior son muestra de ello. ¿Por qué creen si no que los grupos mediáticos ligados a grandes consorcios económicos mantienen una guerra de propaganda contra la Revolución Bolivariana? De igual modo, a lo interno la redistribución de la renta ha originado una batalla, un recrudecimiento de la lucha de clases que parafraseando a Clausewitz ha tomado a a política como la guerra por otros medios. En la Venezuela post petrolera, la clase dominante creció de la intermediación y del comercio, regada con las divisas que dejaba la monumental exportación petrolera, especie de piñata que una vez reventada y en virtud de esa Ley de la selva que es el capitalismo su contenido era acaparado por una minoría cada vez más poderosa, dejando a millones en la casi indigencia. Y no es un decir: 1998, el último año de la "Venezuela puntofijista", uno de los mayores exportadores de petróleo del siglo encontraba a la mitad de su población en pobreza. Si esto sólo no es suficiente para condenar por inmoral a un sistema, entonces nada lo será. Así que lo que sucede hoy es lo mismo: la batalla de unos pocos por acaparar las riquezas que deben ser de todos.


Los mitos de la derecha sobre las recientes acciones del Gobierno de Maduro para garantizar el acceso de la población a bienes y servicios



  • "Esos dólares son míos para hacer lo que yo quiera"
Como cualquier estudiante de primaria sabe, Venezuela es un país monoproductor y monoexportador, lo que quiere decir que en la práctica su única fuente de divisas es el petróleo, que por Ley administra el Estado para el beneficio colectivo. Recientemente, el Ministro de Energía y Presidente de PDVSA Rafael Ramírez aclaró que el 96% de las divisas del país provienen del aporte petrolero, y con ellas cuenta el Estado para satisfacer las innumerables necesidades de la población que tienen mucho que ver con la dependencia petrolera, por lo que hay que gastarlos en importar alimentos, medicinas, tecnología e incluso muchos productos de lujo que son para la los más poderosos. Y también, por supuesto, para que los más afortunados puedan viajar y hacer sus compras en el exterior, etc. En fin, no existe eso que claman los derechistas que "esos dólares son míos" y que deban disponer de ellos a su antojo.


  • "Las alzas son por el costo de reposición"
En Venezuela no sólo el Estado tiene las divisas, sino que luego del fracaso de las acciones de la "oposición  democrática" que incluyeron un golpe de Estado, el Sabotaje a la industria petrolera y el intento de un Paro General, intentaron secar al país comprando divisas en la nación para venderlas o depositarlas en paraísos fiscales en el exterior. Por ello, en febrero de 2003 se instaló un tipo de cambio controlado de divisas y regulaciones para acceder a ellas. El último "ajuste cambiario", molesto eufemismo (como todos) para no decir devaluación, se realizó en febrero de 2013. Si el Estado maneja todas las divisas, y si las vende al mismo precio desde esa fecha, es evidente que no existe ninguna justificación más alá de la vulgar codicia para elevar los precios de ningún artículo hasta 20 veces su valor. Eso sin duda constituye usura y es penado en todo el mundo. Por otro lado, la Ley del INDEPABIS establece la prohibición de remarcaje de precios a artículos que el comerciante tenga en almacén, es decir, si lo recibiste en enero y lo etiquetaste para su venta al público en Bs. 100, no puedes llegar cada mes y doblarle el precio y acabar ofertándolo en Bs. 10.000 porque la amante del comerciante quiere un Jaguar. Lo que pasa es que durante demasiado tiempo las leyes sólo metían presos a los pobres, y buena parte de los "negocios" se hacían al amparo de la impunidad, la corrupción y la usura.

  • "Maduro mandó a saquear, confiscar, expropiar, robar", etc.
Las razones para querer controlar el flujo de capitales no son las mismas en los bandos en conflicto en Venezuela. Por un lado, los de siempre, los llamados "Amos del Valle", familias con cierto "pedigrí" y poder desde tiempos coloniales, junto con los "nuevos ricos", toda clase de oportunistas  que aprovecharon sus "conexiones" para enriquecerse con mucho esfuerzo pero ajeno (con excepciones, como siempre), están dominados por algo sencillo: la codicia. "Negocio es negocio y lo demás es mariquera", y "todos los días sale un pendejo a la calle y es de quien se lo encuentre" eran frases usuales para despojar al prójimo de lo que fuera para "bien del negocio".
Es evidente que a este grupo de llamados empresarios, pensar en el "bien común" es algo que es superior a sus capacidades, o también que atribuir al bando contrario motivaciones altruistas equivale a confesar que el propio no las tiene. Como sea, jamás van a admitir que alguna regulación en sus operaciones sirva para "el bien común", porque evidentemente éste se contrapone al "bien privado": los miles de bolívares que el asalariado Juan Pérez deja de pagarles por algo que vale menos de la mitad, lo consideran dinero perdido, es decir, "un robo". Así nos vemos con otro ejemplo casi salido de Groucho Marx donde el universo se voltea, y el ladrón se convierte en héroe y la víctima en criminal. 
En el caso de Daka y los demás negocios intervenidos, el Estado lo que ha hecho es hacer obedecer la Ley, que impide el reetiquetaje y la usura, ésta prohibida expresamente en nuestra Constitución:
Artículo 114. El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados severamente de acuerdo con la ley.
Y sigue:
Artículo 117. Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de calidad, así como a una información adecuada y no engañosa sobre el contenido y características de los productos y servicios que consumen, a la libertad de elección y a un trato equitativo y digno. La ley establecerá los mecanismos necesarios para garantizar esos derechos, las normas de control de calidad y cantidad de bienes y servicios, los procedimientos de defensa del público consumidor, el resarcimiento de los daños ocasionados y las sanciones correspondientes por la violación de estos derechos.
Estos artículos, junto con la Ley del INDEPABIS otorgan sustento jurídico amplio a  las acciones recientemente realizadas por el Estado.
No ha habido confiscación alguna. Se ha conminado a las empresas infractoras a obedecer la Ley, que los obliga a retirar el remarcaje. Cuando un usuario adquiere un producto en Daka, se lo está comprando a esa empresa, que debe además cumplir con pagar sus impuestos, empleados, garantías al comprador, etc. No es el Estado el que vende, sigue siendo la Empresa infractora quien le vende al cliente pero ahora obedeciendo la Ley del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis),vigente desde 2009.

  • "Maduro está acabando con el libre mercado"
Es evidente que el libre mercado no existe desde hace décadas en Venezuela, si es que alguna vez existió. Lo que hay desde hace tiempo es una cartelización criminal de precios, ya que ofrecen los productos sólo a quienes puedan proporcionar una ganancia máxima, marginando a la mayoría de la población del acceso a ellos. Este hecho por sí mismo justifica ampliamente la existencia del INDEPABIS y de las regulaciones y medidas del Presidente Chávez antes y de Maduro ahora.  Contradictoriamente, páginas como mercadolibre.com , tucarro.com , tuinmuebe.com etc., en vez de servir como alternativas de mercadeo y ampliar la base de ofertas, se convirtieron por obra y gracia de la codicia más escandalosa es los medios para la cartelización perfecta: se usaban las páginas como referencia de cuánto provecho se podía obtener de la venta de un bien determinado, en otras palabras, se cartelizaba el precio al máximo posible de cualquier artículo. Pero sin duda esto no habría tenido resultado si no fuera por dos factores: que gracias a la Revolución Bolivariana que subsidia los servicios públicos, alimentos, controla las tasas de interés de las tarjetas de crédito y otras bancarias, entrega viviendas, computadoras, educación gratuita en todos los niveles y pare usted de contar para no necesitar otro artículo, todos estos beneficios le permiten a la ahora creciente clase media tener un poder adquisitivo que antes no tenía. El otro factor, lamentablemente, es la codicia. Esa sed constante de cosas que realmente no necesitamos y que ha sido alimentado por los medios que nos han condicionado por décadas y por nuestro rentismo petrolero que nos hizo al modelo del American Way. Por ello, a la vez que me alegra que más gente tenga acceso a lo que antes se consideraban privilegios de la gente bien, por otro me entristece ver esas colas interminales de gente bajo el sol para comprar otro, otro TV, pero hiperrealista, de plasma o o sé cómo se llame. Cada vez que se gana una batalla, cien más tocan a nuestra puerta. Como he dicho muchas veces, el principal campo de batalla de una Revolución es la mente.

Ver también

Más de mil 300 ventas ha realizado Daka de Boleíta tras colocación de precios justos



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