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domingo, 27 de octubre de 2013

El diario "El País" de España y Venezuela: La astilla en ojo ajeno

Artículo de El País del 26 de octubre de 2013 criticando la "crisis" en Venezuela


"¡Sacaron la basura, vente!": Gente buscando alimento en los contenedores de basura en la España de los recortes

Es curioso el cuestionamiento de El País de España a que Venezuela "se aferre" a su modelo, que según todos los indicadores internacionales (Naciones Unidas, FAO, UNESCO, PNUD, etc) ha mejorado notablemente el nivel de vida de su pueblo, incluyendo logros tan trascendentes como la erradicación del analfabetismo (UNESCO 2005) o el hambre (FAO 2012), la Meta del Milenio en Pobreza, el desempleo es de 7,6% y otros hitos no menos relevantes en medio de la permanente guerra de los empresarios que en 2002 llegaron incluso a dar un golpe y usurpar la presidencia por algunas horas, mientras hoy España se sume en la pobreza, el desempleo alcanza el 26%, los desalojos por impago dejan sin hogar y en el desamparo más absoluto a miles de familias mientras millones, los más necesitados precisamente, sufren las penurias de los "recortes" del Estado al presupuesto social, se reprime con brutalidad y violencia a quienes manifiestan, por no mencionar el hambre que ahora padecen los niños en una España que está en su peor crisis desde la Guerra Civil, cuando para mayor evidencia de lo inmoral de su  sistema social la prensa de economía anuncia un repunte en el número de multimillonarios y de sus millones.

Sabiendo esto, lo lógico sería preguntarse qué mantiene aferrada a España a un modelo que la empobrece y somete a la mayoría a la miseria y exclusión social. Parece que, como en la época feudal, es simplemente el garrote de los poderosos y el moderno bozal mediático lo que mantiene al vergonzoso modelo español esclavizando a sus SÚBDITOS, mientras los CIUDADANOS venezolanos y de América llamada "latina" en general somos cada vez más libres y menos pobres. Debieran mejor preguntarnos a los venezolanos cómo hicimos para liberarnos a ver si ellos pueden hacer otro tanto. Pero por supuesto El País, propiedad de la mega corporación mediática Grupo Prisa, jamás hará eso.

La escasez de algunos productos, sobre todo de algunas MARCAS COMERCIALES en Venezuela que son dominadas por los mismos empresarios que dieron el golpe en 2002 no opaca ninguno de los logros de su Revolución mencionados anteriormente, sino que constituyen la respuesta habitual del establecimiento oligárquico-empresarial ligado a Washington ante la pérdida de poder y de la redistribución de la renta petrolera hacia las mayorías que se refleja en los informes de la CEPAL que citan a Venezuela Bolivariana como el menos desigual de los países de la región. Pero para el periodismo "ilustrado" de "El País", que viene a ser el equivalente mediático de lo que en gastronomía sería una hamburguesa McDonald´s (basto, populachero, barato y tóxico), preguntarse el por qué de las cosas, y por qué si el modelo venezolano es tan nefasto su Índice de Desarrollo Humano es cada vez mayor (IDH PNUD) mientras el modelo "tan bueno" de España sólo produce miseria, es impensable, sería esperar demasiada profundidad de un mega consorcio de la información que se limita a proporcionar pienso barato para tratar de engordar a unos escuálidos borregos y esquilarles la poca lana que les queda mientras los sigue intoxicando para que se dejen sacrificar sin pataleo.

En fin, es "curioso" que el artículo de marras en El País titule "Llegó la harina. ¡Vente!” para referirse a Venezuela, cuando para reportar de su propio país se podría titular un artículo así: "¡Sacaron la basura, vente!". Si creen que exagero, basta mirar:

Cerrarán con candado los contenedores de supermercados de Gerona para evitar que se busque comida caducada en la basura | Tradición Digital

[cat] | Desatada locura en España por gente que busca comida en los contenedores de basura: escuálidos cojan pa' allá
http://ensartaos.com.ve/noticias-internacionales/desatada-locura-en-espana-por-gente-que-busca-comida-en-los-contenedores-de
▶ ESPAÑOLES BUSCAN COMIDA EN CONTENEDORES DE BASURA ( PONEN CANDADOS) - YouTube
▶ Españoles desesperados buscan comida entre la basura - YouTube

En Venezuela la gente no tiene que buscar su comida en la basura, a diferencia de los cada vez más pobres españoles, porque en Venezuela el Estado Socialista se ocupa de repartir el bienestar a toda la población y no permite que sólo los más poderosos se queden con todo, como pasa en el Reino europeo.

Espero que el sueño republicano socialista español reencuentre su cauce para rescatar la dignidad de ese pueblo sometido y que esté pronta la hora de su liberación.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Urge intervención multisectorial ante abandono de la costa carabobeña

Si Patanemo es un modelo de gestión socialista, estamos fritos.
Desde mi condición de simultáneo residente –visitante como "Calle 13", tengo una perspectiva comparativa y crítica particular, con limitaciones y privilegios. Paso en la población costera carabobeña todo el tiempo que puedo, más como residente que como turista, lo que me acerca un poco al día a día de sus habitantes. Y tengo que decir que a la luz de lo que he visto y vivido estos últimos días (o a la falta de ella, como les explico luego) es verdaderamente sorprendente que la Revolución siga contando con el apoyo mayoritario de la población… por ahora. Les cuento.
Energía eléctrica
En los últimos 5 días, el servicio eléctrico se ha interrumpido al menos una docena de veces, interrupciones que además duran de dos a seis horas, que al suceder dos o tres veces diarias implica la pérdida de alimentos, de horas de trabajo y de fe y paciencia de cualquier ser humano contemporáneo, que entre el calor y la lluvia propios de la zona y época del año que vivimos, se ve privado de usar sus ventiladores, aire acondicionado, TV, etc., con niños y ancianos malhumorados encerrados en sus casas calurosas mientras afuera llueve incesantemente. Para una zonza que vive en buena parte de la actividad turística, fue un fin de semana particularmente crítico: en l noche del sábado pasado 24 de agosto no hubo servicio de energía eléctrica desde las diez de la noche hasta las 5 de la mañana del domingo. En Patanemo no hay grandes hoteles, por fortuna, sino pequeñas posadas que o invierten en plantas eléctricas o cierran sus puertas. De todos modos es frustrante para cualquier turista ir a una población que de pronto se queda en una oscuridad intimidante y verse obligado a recluirse en una habitación de una posada a ver TV si el sitio cuenta con generación eléctrica, lo que sin duda podría hacer en su casa pagando mucho menos. Otra manera de visitar Patanemo es alquilando algunas de las muchas casas vacacionales que hay en el mercado, pero entonces la experiencia es peor porque la mayoría no cuenta con planta eléctrica. Y quienes viven del expendio de alimentos y bebidas, pues peor, sufren desde la pérdida de sus productos a la de sus aparatos de refrigeración, ante la irregularidad del fluido eléctrico. En fin, una catástrofe. Como reflejé en mi cuenta tuiter (@mediaguerrillav), ayer 23 de agosto se fue la luz en varias ocasiones, no sé exactamente cuántas porque llegaba unos minutos y fallaba de nuevo, entre las 8 de la noche hasta las dos de la mañana de hoy aproximadamente, y para más inri al llamar al 0800 de Corpoelec no me contestaron nunca. Un sistema refinado de tortura en un clima como éste donde debes tomar la decisión de dejar que tu familia pase calor o se la coman los mosquitos, si tienes la fortuna de poder elegir sólo una opción. Y lamentablemente, éste no es único problema urgente que afronta esta sufrida población.
Desechos sólidos
La ausencia del servicio de recolección de basura durante más de un mes ha convertido una paradisíaca población costera en un hervidero de contaminación y plagas. Ante la apremiante situación y con la amenaza que representa para las familias la presencia de ratas y moscas en la basura, la gente se ve obligada a optar por "soluciones" urgentes: quemar la basura o tirarla lo más lejos posible. Patanemo tiene una reserva de aves en la entrada de su hermosa bahía rodeada de montañas que forman parte del prodigioso "Parque Nacional San Esteban". Ver toda la zona repleta de bolsas de basura rotas, perros callejeros abriéndolas y regando su contenido por todo ese espectacular paisaje es algo que indigna y entristece. Las hogueras de los pobladores intentando librarse de la marea infecciosa incinerando los desperdicios constituyen un factor adicional de contaminación atmosférica y las innumerables columnas de humo maloliente recuerdan imágenes de localidades afectadas de catástrofes como terremotos o guerras… que son casi tan dañinos como una mala gestión. Toda la vía desde Gañango a Patanemo, cuyos paisajes hacen bajar los vidrios de los carros a los turistas que celular en mano se ponen a tomar fotos como locos, ahora la basura y sus subproductos (alimañas, malos olores, etc.) hacen parecer la una una cochinera sin cochinos, sino una plaga de legiones de perros callejeros y ratas.
La vecina Gañango no está mejor: ayer pasé por allí y vi con indignación el lamentable espectáculo de la hermosa playa atiborrada de bolsas de basura rotas por perros realengos al lado de los "temporadistas" cerveceros bebiendo indiferentes, una imagen chocante y dolorosa para quienes imaginamos que una Revolución debe significar otra cosa, y no lo digo por lo "cosmético", sino ¿qué clase de administración "revolucionaria" permite que las cosas lleguen hasta este punto de abandono por lenidad, incompetencia o complicidad contra revolucionaria? Tenemos ahora la gobernación del Estado Carabobo, desde hace años tenemos la Alcaldía del Municipio Puerto Cabello, y sin embargo las comunidades siguen padeciendo los mismos problemas básicos de antes de Chávez.
Alimentos y productos de primera necesidad
La distribución de alimentos y productos de primera necesidad es otro tanto de lo mismo: los distribuidores monopólicos como Polar imponen su Ley: los "combos" que la imponen a los bodegueros para obligarlos a comprar productos de menos salida y necesidad (como los de aseo doméstico) por cada paquete de harina Pan que llega con incómoda irregularidad mientras la cerveza es puntualísimamente distribuida, hacen que siempre exista desabasto y sobreprecio. Las bodegas de Mercal nunca tienen suficiente producto, y cuando hay no se respetan los precios o también imponen los "combos" que obligan a la gente a comprar cosas que no quiere o no necesita. Así, si no tienes carro, te ves obligado a montarte en el carrito para Puerto Cabello para comprarle a los mismos oligopolios de siempre, incluido el supermercado más maloliente del mundo que sanidad debiera clausurar, el "Catania" de Cumboto, y luego ir al sucio y caótico terminal de pasajeros de Puerto Cabello a montarte con tu perolero en el carrito y rogar porque no llueva para que no tengas que vadear los ríos que se forman en las calles de Patanemo, ya que tampoco hay sistema de recolección ni tratamiento de las aguas servidas, que temo irán a parar a las aguas de los ríos y al final, a la hermosa Bahía, al igual que los metales pesados de las innumerables baterías que se usan para las linternas que se usan durante los apagones y que ante la ausencia del servicio de recolección, son desechadas de manera inadecuada en los suelos o semi incineradas al aire libre. Por cierto, recuerdo que el Presidente Maduro en su Gobierno de Eficiencia en la Calle aprobó una millonada de recursos para la vialidad de Puerto Cabello –Patanemo, que hasta ahora no se ven por ningún lado.
Hasta hace un par de años incluso yo mismo visitaba los "Pedevalitos" en Patanemo y conseguía pollo y carne durante mis largas temporadas aquí. Hoy no existen o se dedican a la bodeguería común y corriente.
Telecomunicaciones
Bueno, este apartado es fácil: no hay. No hay telefonía fija, ni internet, y el servicio de Movilnet se limita, de manera muy "socialista", a la playa donde llegan los pudientes turistas: en el pueblo apenas hay señal para mensajería y voz, y eso en algunos sitios. Cuando llegan los turistas los fines de semana, la poca disponibilidad de conexión a internet desaparece. Cerca de Patanemo, en la vecina Cumboto, sede de nuestra novísima tecnología satelital, entiendo que disfrutan de telefonía fija e internet. En Patanemo hay servicio Cantv "Habla ya" y, recientemente como también publiqué en mi cuenta tuiter llegó por fin en pequeño cargamento de antenas y decodificadores para disfrutar de la TV satelital de Cantv, pero por supuesto que todavía hoy la población sigue "nutriéndose" con lo que le traen los costosísimos sistemas satelitales de DirecTV y Movistar. Hay que considerar que debido a que está rodeada de montañas, en Patanemo las señales radioeléctricas no la tienen fácil: no llega la TV abierta, y no suenan ni diez emisoras de radio. Pero con DirecTV y Movistar puedes ver Globovisión, mientras lees el diario neonazi "La Costa" y te bebes una Polar. Todo un modelo de educación socialista.
Por supuesto, la mayoría de los patanemeños sabe que aún con los problemas están mejor con Revolución que sin ella, tienen Barrio Adentro, servicio odontológico, el módulo policial y el patrullaje ha puesto a raya una ola de inseguridad que llegó al extremo de los asesinatos y atracos a plena luz a bodegueros. Los niños van a su escuela con sus "Canaimitas", bien alimentados y vestidos. Sin embargo, cuando voy a comprar y hablo con los vecinos o los bodegueros, se siente el descontento, la frustración, la indignación. Yo como conozco lo levantisco de nuestra gente me extraña que no hayan llevado la basura y tirado en la puerta de la Alcaldía de Puerto Cabello, o trancado la única vía de acceso al pueblo en plena temporada en protesta por la incompetencia e indiferencia de sus gobiernos. Al respecto debo decir que aún con la limitación que les he comentado en cuanto al acceso a internet, me las he ingeniado para enviar uno que otro mensaje casi a diario por lo de la basura y en los momentos en que falla la luz a las cuentas de tuiter "oficiales" de las "autoridades competentes", y ¿saben que respuesta he tenido? Adivinaron: ninguna. En absoluto. Cosa curiosa si tomamos en cuenta que son las mismas cuentas que usan para su abundante autopromoción, sobre todo de las autoridades locales en vista de las próximas elecciones.
Por cierto que ayer estuve de visita en la "Casa de la Cultura" de Puerto Cabello, y estaba muy arregladita… pero sin agua. No había servicio de agua, me pregunto cómo funcionaría la cafetería que allí hay. Y la "Librería del Sur", que tenía un amplio local en Cumboto, ahora se ha mudado a este nuevo espacio pero para un cuartico sin aire acondicionado y sin exhibición adecuada, apenas unos estantes de metal donde se apilan a doble fila los libros sin ningún criterio reconocible que rodean a una señora "obstinada" (según nuestra acepción) y con razón al verse encerrada en ese sauna lo único que espera con ansia debe ser su paga y la hora de salida.
No sé si la experiencia de Patanemo sea extrapolable a otras localidades, pero me preocupa. Me preocupa primero de una manera personal, ya que los apagones diarios y la basura y sus "amiguitos" son cosas que te llegan a volver loco, pero yo me voy luego a mi jungla de cemento. ¿Cómo queda esta gente? Si yo que cuento con la oportunidad de poder comunicarme de esta manera soy abiertamente ignorado, ¿qué debe hacer el pueblo de Patanemo para ser atendido, ir a Globovisión o trancar la carretera y que lo llamen "contrarrevolucionario" luego de haber elegido todas las veces a autoridades "chavistas"?
En Patanemo vemos el modelo de explotación turísitica en su peor faceta: vienen los turistas a pagar carísimos unos servicios malos o inexistentes, y lo que queda es la basura y algo de dinero para comprarle la caña a Polar y el entretenimiento a DirecTV.
Hoy intenté hablar con la gente del Consejo Comunal del sector a ver qué acciones han hecho, qué piensan hacer y qué les han dicho, pero no lo conseguí, probablemente fueron a comprar más velas.
El asunto de Gañango y Patanemo concierne al Ministerio de Turismo, al del Ambiente, de Energía Eléctrica, al de Alimentación, Comunicaciones o como se llame ahora, además de por supuesto a la Gobernación del Estado Carabobo y a la Alcaldía del Municipio Puerto Cabello. Y no por las próximas elecciones, sino porque este abandono e indiferencia no puede ser tolerado, no puede ser que se diga que en este territorio oscuro y lleno de basura "gobierna la Revolución", es una vergüenza para cada uno de nosotros que esta gente esté pasando el trabajo hereje por simple incompetencia o indiferencia y se diga que es culpa o "gracias a" la Reolución. Ojalá alguien le pare bolas no a mí que escribo esto, sino al pueblo de Patanemo que ha demostrado su convicción revolucionaria tantas veces. Es tiempo que les demostremos que no se han equivocado.

Christian van der Dys
C.I. 6.976.167

miércoles, 24 de julio de 2013

Interesantísima carta datada en 1804 atribuída al Libertador dirigida a Teresa Laisney de Tristán

En ocasión de celebrarse hoy el natalicio 230 del héroe de América, nada mejor que "escucharlo" directamente, y para ello tenemos la fuente lamentablemente no muy difundida, no muy exitosamente diseñada tampoco, me temo, pero producto innegable de un arduo trabajo, que es la página de Internet del "Archivo del Libertador", publicada por el Archivo General de la Nación y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela. Con gran fortuna mía, luego de lidiar con el fastidioso diseño cuyo intensivo uso del flash la hace pesada e inútil para ponerla al alcance de la mayoría de los dispositivos móviles de hoy, topé con este texto sin desperdicio. Lamentable e inexplicablemente la página destinada a la difusión de la obra y pensamiento del prócer no cuenta con opción de descarga, por lo que recurrí al viejo "copy - paste" para traerla aquí. Y debido a su indexación dentro de flash, enlazar con la página a un contenido exacto también es una pesadilla. Pero la riqueza de su contenido compensa con creces estas deficiencias.

A pesar de las dudas que los historiadores manifiestan sobre la autenticidad de este documento, encuentro sumamente interesante por la variante humana, romántica (en el estricto sentido de la época que le tocó vivir al Libertador) e incluso mundana que este documento añade a la figura mítica y a veces un tanto acartonada del prócer. Al igual que los llamados "Evangelios Apócrifos" nos dan una imagen diferente y enriquecedora del Jesús bíblico, esta carta, con todas su incertidumbre nos presenta un Bolívar con el que es imposible no sentir simpatía, salvo quizá para los más ortodoxos amantes del bronce de las estatuas, el acero de las espadas y las purezas ideológicas, a quienes este Bolívar joven, mundano, romántico y pueril podría incomodar o escandalizar.

Me pareció muy significativa en este texto la frase "Todos nosotros somos los juguetes de la fortuna; a esta grande divinidad, la única que reconozco, es a quien deben atribuirse nuestros vicios y nuestras virtudes." Lo de "la única que reconozco" podría ser fuente de intensos debates e investigaciones.

Son conocidas también todas las especulaciones sobre la relación entre Simón Bolívar y la destinataria de la carta, madre de la más famosa pensadora (filósofa más bien, pero aún el machismo castellano hace que esta palabra resulte poco usual en femenino) la francesa Floria Tristán, basta una superficial búsqueda en Internet para que encontremos que incluso algunos le atribuyen a Bolívar su paternidad. En fin, eso también hace a Bolívar inagotable: las fronteras entre lo mítico, la leyenda y lo histórico en su figura tienden a ser difusas, lo que encuentro fascinante. Así que, cierta o no, me parece que lo que describe esta carta es material excelente para cualquier fabulación ulterior (cuento, novela o cine), además que nos pone a pensar en este hombre excepcional en el contexto de su tiempo, sus circunstancias y su desbordante humanidad.

Aquí la carta tal como la copié traducida del francés del sitio oficial:

Archivo del Libertador
http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php

Bolívar en 1804 (Wikipedia)



DOCUMENTO 24. CARTA DATADA EN PARÍS, PROBABLEMENTE DE 1804, EN LA QUE ESCRIBE FANTASIOSAMENTE A UNA AMIGA (TERESA LAISNEY DE TRISTAN) SOBRE SUS PREOCUPACIONES JUVENILES Y SUS RELACIONES CON SIMÓN RODRÍGUEZ*

Traducción.
[París, 1804?]
(A la señora Teresa Laisney de Tristán).
Querida señora y amiga: Tiene Vd. razón: si quiere saber algo de mí, es preciso que se resuelva, a escribirme; de esta manera me veré obligado a contestarle, lo cual será un trabajo agradable para mí. Digo trabajo, y es la palabra exacta, porque todo lo que me obliga a pensar en el mismo asunto, aunque sea sólo por diez minutos me fatiga la cabeza, hasta obligarme a dejar la pluma o la conversa­ción para tomar el aire en la ventana.
Daría, mucho, dice Vd., por saber quién ha podido hacer del "pobre chico Bolívar" de Bilbao, tan modesto, tan estudioso, tan "económico", el Bolívar de la calle Vivienne 1, tan murmurador, pe­rezoso y pródigo. ¡Oh! Teresa, mujer imprudente, a quien, no obs­tante, nada puedo negar, ya que ha llorado conmigo en los días de duelo; ¿por qué quiere Vd. imponerse de este secreto? Cuando sepa Vd. la clave del enigma, ya no creerá en la virtud. . .
¡Ah, cuan espantoso es dejar de creer en la virtud! ¿Quién me ha "metamorfoseado"? ¡Ay! Una sola "palabra", palabra mágica que el sabio Rodríguez no debía haber pronunciado jamás. Escuche, puesto que quiere saberlo.
Vd. recordará en qué estado de tristeza había yo caído cuando la dejé para ir a reunirme con Rodríguez en Viena2. Yo esperaba mucho del trato con mi amigo, con el compañero de mi infancia, el confidente de todas mis alegrías, de todas mis penas, el mentor cuyos consejos y consuelos han ejercido siempre tanto imperio so­bre mí. ¡Ay!, en esta circunstancia su amistad fue estéril. El único amor de Rodríguez han sido siempre las ciencias. Mis lágrimas lo afectaron porque él me quería sinceramente, pero no las compren­dió. Lo hallé muy ocupado con un gabinete de física y química que formaba un noble alemán y en el cual estas ciencias debían ser demostradas públicamente por Rodríguez. Yo lo veía apenas una hora al día. Cuando lograba reunirme con él, me decía muy de prisa: Mi amigo, diviértete, haz amistad con jóvenes de tu edad, vete al teatro; en fin, debes distraerte: es el único modo de curarte. Comprendí entonces que algo le faltaba a este hombre, el más sabio, el más virtuoso, y sin duda alguna, el más extraordinario que se pueda encontrar. Pronto caí en un estado tal de consunción que los médicos declararon que iba a morir. Era lo que yo deseaba. Una noche, estando yo muy mal, Rodríguez velaba a mi lado con mi médico; ambos hablaban en alemán. Yo no comprendía una pala­bra de lo que decían; pero, por su tono, por su fisonomía, me di cuenta de que su conversación era muy animada. El médico, des­pués de haberme examinado cuidadosamente varias veces, se mar­chó. Tenía todo mi conocimiento y, aunque muy débil, podía soste­ner todavía una conversación. Rodríguez se sentó cerca de mí. Me habló con esa bondad afectuosa que me ha manifestado siempre en todas las circunstancias graves de mi vida; me reconvino con dulzura que yo me dejase morir y lo abandonase en mitad del ca­mino. Me hizo comprender que el amor no lo era todo en la vida de un hombre, y que la ciencia y la ambición podían hacerle a uno muy feliz. Vd. sabe con qué persuasiva seducción habla este hom­bre; aunque dijera los sofismas más absurdos, uno se sentiría llevado a creer que tiene razón. Me persuadió, como consigue hacerlo siem­pre que quiere. Viéndome entonces un poco mejor, me dejó, y el día siguiente transcurrió con exhortaciones parecidas. Esa noche, mientras trataba de influenciarme exaltando mi imaginación con cuanto podría yo hacer de bello, de grande, sea por las ciencias o por la libertad de los pueblos, le dije: Sí, sin duda, yo siento como Vd. que podría lanzarme en las brillantes carreras que Vd. me pre­senta, pero para ello tendría que ser rico: sin medios de ejecución no se llega a nada; y lejos de ser rico, soy pobre, y estoy enfermo y abatido. ¡Ah! Rodríguez, prefiero morir!. . . Y le tendí la mano para suplicarle que me dejara morir tranquilo. Un cambio súbito se operó en la fisonomía de Rodríguez; quedóse por un instante in­deciso, como un hombre que vacila acerca del partido que debe to­mar. De repente, elevando los ojos y las manos al cielo, exclamó con voz inspirada: "¡Está salvo!" Se acercó a mí, tomó mis manos des­fallecientes entre las suyas que temblaban y estaban bañadas en sudor, y me dijo, con un tono de voz que no le conocía: "¿Así, mi amigo, si fueses rico consentirías en vivir? Di, responde, contésta­me!" Sorprendido, yo no sabía lo que esto significaba, y dije que sí. ¡Ah!, exclamó él otra vez: ¡estamos salvados! Por fin el oro sirve, pues, para algo! ¡Pues bien! Simón Bolívar, eres rico! "Tienes actual­mente cuatro millones..." No le describiré, querida Teresa, la impresión que me produjeron estas palabras, "¡tienes actualmente cuatro millones...!" Aun siendo tan espléndida nuestra lengua española, resulta, como todas las demás, impotente para traducir semejantes emociones. Los hombres las experimentan rara vez; sus palabras corresponden a las sensaciones corrientes de este mundo; la que yo sentí era sobrehumana; estoy admirado de que mi organismo haya podido resistir.
Me detengo: el recuerdo que acabo de evocar me abruma. ¡Oh!, ¡cuan lejos están las riquezas de dar los goces que ellas hacen es­perar! . . . Estoy bañado en sudor, y más fatigado que nunca lo es­tuve después de mis más largas marchas con Rodríguez. Voy a ba­ñarme. Iré a buscarla después de la cena para ir al Teatro "Fran­cés" 3. Pongo, sin embargo como condición que Vd. no me pregun­tará nada, y me comprometo a continuar esta carta después del es­pectáculo.
SIMÓN BOLÍVAR.
Rodríguez no me había engañado: yo tenía realmente cuatro mi­llones. Este hombre extraño, que no tiene orden en sus propios ne­gocios, que se endeuda con todo el mundo sin pagar a nadie, que con frecuencia se ve reducido a carecer de lo más necesario, este hombre ha administrado con tanta habilidad como integridad la fortuna que mi padre me dejó, y la ha aumentado en un tercio. Sólo ha gastado en mi persona veinte y ocho mil francos durante los ocho años que he estado bajo su tutela. Ciertamente, él ha debido poner mucho de su parte. A decir verdad, la manera como me hacía viajar era muy económica; él no ha tenido tampoco que pagar facturas muy elevadas a los sastres por mi vestimenta; y mi instrucción no era objeto de gastos puesto que él era mi maestro universal.
Rodríguez pensaba haber hecho nacer en mí pasiones intelec­tuales que, orgullosas dominadoras, regirían como esclavas a las de los sentidos. El imperio que sobre mí tomó mi primer amor, no lo había espantado menos que los dolorosos recuerdos que me condu­jeron a las puertas de la tumba, y se lisonjeaba de que mi antigua dedicación a las ciencias iba a desarrollarse al disponer yo de medios para hacer descubrimientos, y que la jamas sería en lo sucesivo el único objeto de mis pensamientos. ¡Ah! El sabio Rodríguez se en­gañaba: me juzgaba demasiado a su imagen. Yo acababa de cum­plir veinte y un años, difícilmente podía él mantenerme por más tiempo en la ignorancia de mi fortuna, pero me la hubiera hecho conocer gradualmente, y de eso estoy seguro, si las circunstancias no le hubiesen obligado a revelármela de una vez. Yo no había deseado nunca la riqueza; ella me llegó inesperadamente; yo no estaba preparado para resistir a la seducción de su goce, y me aban­doné por completo a él. Todos nosotros somos los juguetes de la fortuna; a esta grande divinidad, la única que reconozco, es a quien deben atribuirse nuestros vicios y nuestras virtudes. Si ella no hu­biese puesto un inmenso caudal en mi camino, servidor celoso de las ciencias, amigo entusiasta de la libertad, la gloria hubiese sido el único objeto de mis pensamientos, el único fin de mi vida. Los placeres ni siquiera me han cautivado, sino de una manera su­perficial. La exaltación no ha durado mucho: el hastío la ha se­guido de cerca. Dice Vd. también que me atrae más el fausto que los placeres. Convengo en ello; y es, me parece, porque aquél tiene un falso aire de gloria.
Rodríguez estaba lejos de aprobar el uso que yo hacía de mi fortuna; le parece bien que uno se arruine con instrumentos de física y experimentos químicos, pero no cesaba de vituperar los gastos que yo hacía en lo que él llama necias frivolidades. Desde entonces, me atreveré a confesarlo, desde entonces sus reconvencio­nes me fastidiaron, y me marché de Viena para librarme de ellas. Me dirigí a Londres4, donde gasté ciento cincuenta mil francos en tres meses. Me fui luego a Madrid, donde sostuve un tren de prín­cipe. Hice lo mismo en Lisboa [5]. En fin, en todas partes ostenté el mayor lujo y prodigué el oro a la simple apariencia de los pla­ceres, pero en medio de todos estos placeres permanecí frío.
Hastiado de todas las grandes ciudades que había visitado, he venido a París con la esperanza de hallar tal vez aquí lo que no he encontrado en ninguna parte, "un género de vida que me con­venga". Pero, Teresa, yo no soy un hombre como los demás, y París no es el lugar que pueda poner término a la vaga incertidumbre que me atormenta. Hace sólo tres semanas que he llegado, y ya estoy aburrido [6]. He aquí, querida amiga, cuanto tenía que de­cirle acerca del pasado; respecto al presente, no existe para mí, es un vacío completo donde ni un solo deseo puede nacer, y que no deja ninguna huella en mi memoria. Será el desierto de mi vida. Apenas un ligero deseo aflora en mi mente, lo satisfago al instante y lo que he creído desear sólo resulta, cuando lo poseo, un motivo de desagrado. ¿Los perpetuos cambios que son el fruto de la casualidad, llegarán a reanimar mi vida? Lo ignoro; pero si esto no sucede, volveré a caer en el estado de consunción de que me ha­bía sacado Rodríguez al anunciarme que yo tenía cuatro millones. Sin embargo, no crea Vd. que me rompo la cabeza en vanas con­jeturas sobre el porvenir. Únicamente los locos se pierden en es­tas quiméricas combinaciones. Sólo se pueden someter al cálculo las cosas cuyos datos son totalmente conocidos; sólo en tal caso el juicio, como en las matemáticas, puede formarse de una manera segura.
¿Qué pensará Vd. de mí? Dígamelo francamente, esto no me corregirá: creo que hay muy pocos hombres que sean corregibles, pero como es siempre útil conocerse y saber lo que uno puede es­perar de sí mismo, yo me considero feliz cuando la casualidad me presenta un amigo que me sirve de espejo.
Adiós, yo iré a cenar mañana con Vd.
SIMÓN BOLÍVAR.
* “Le Voleur”, periódico de París, de 31 de julio de 1838. De un impreso posterior a la muerte de Bolívar. La Comisión Editora ha tenido a la vista, para el texto en francés, el facsímil de aquel periódico que reprodujo el Dr. Marcos Falcón Briceño al final de su obra “Teresa, la confidente de Bolívar”. “Historia de unas cartas de juventud del Libertador”, Caracas, Im­prenta Nacional, 1955. Para la versión de dicho texto al español, se ha adoptado la que hizo el Profesor Manuel Pérez Vila para la obra “Cartas del Libertador”, tomo XII, editadas por la Fundación John Boulton, Caracas, Italgráfica, C. A, 1959, págs. 10-13.
El Dr. Lecuna publicó en “Cartas del Libertador”, tomo I, pp. 11-16, una versión española de esta carta, que se suponía dirigida a Fanny Dervieu du Villars, tomándola de una de las “Leyendas históricas” de Arístides Rojas. Posteriormente, volvió a insertarla en el tomo X, pp. 395 y siguientes, junto con otras dos cartas, una que se creía dirigida a Denis de Trobriand, y otra a la misma Fanny: estos documentos estaban incluidos en un artículo titulado Cartas del General Bolívar, que había aparecido en un periódico limeño, El Faro Militar, de junio de 1845. En el tomo X, Lecuna reproduce íntegro el artículo, haciendo esta vez, como la anterior, serias reservas acerca de la total autenticidad de los documentos cuya paternidad se atribuía a Bolívar: para Lecuna, es posible que estas cartas "no hayan sido traducidas fielmente"; pero, agrega, ellas "contienen juicios y conceptos que permiten creer que estas versiones son realmente tomadas de cartas auténticas, admi­tiendo al mismo tiempo que han sido en parte adicionadas o alteradas" ... "hay frases y expresiones propias de Bolívar y otras destinadas a producir el efecto que se deseaba cuando se hizo la publicación de ellas". Respecto al artículo intitulado Cartas de Bolívar, señala también el Dr. Lecuna los muchos y graves errores que contiene. (Véase: Cartas, tomo I, pp. 14-16; tomo X, pp. 395-409); tomo XI, pp. 4-12, y “Simón Bolívar, Obras Com­pletas”, edición 1947, I, p. 20-26.) En 1955, el distinguido historiador vene­zolano Marcos Falcón Briceño demostró en su estudio Teresa, la confidente de Bolívar, que las cartas no habían sido dirigidas, como se creyó, a Fanny du Villars y a Denis de Trobriand, sino a Teresa Laisney y a su esposo Mariano de Tristán, una hija de los cuales, Flora Tristán (1803-1844) publicó en 1838, en el periódico “Le Voleur”, de París, un artículo titulado "Lettres de Bolívar", que fue el origen de las publicaciones de “El Faro Militar”, de Arístides Rojas, Lecuna, etc. La monografía del Dr. Falcón Briceño es concluyente a este respecto, y su lectura indispensable a quien desee im­ponerse del tema. La Comisión ofrece ahora al lector el texto completo, en francés, de las cartas atribuidas a Bolívar que Flora Tristán publicó en “Le Volear”, así como la versión castellana de las mismas, tomada de la obra citada más arriba, pero haciendo suyas, sin embargo, las reservas de Lecuna y de Falcón Briceño sobre las contradicciones y errores que no permiten aceptar la total autenticidad de estos documentos.

Notas

[1] Calle de París, ubicada cerca del Palais Roy al.
[2] Se refiere sin duda a la capital de Austria. Debe decirse, sin embargo, que ningún otro documento confirma que Bolívar hubiese visitado esta ciudad.
[3] Es decir, al llamado Théátre Franfais.
[4] Como en el caso de Viena, debe observarse que ninguna otra fuente permite asegurar que Bolívar hubiese estado en Londres antes de 1810, cuando llegó a aquella ciudad como Agente Diplomático de la Junta de Caracas.
[5] Lo dicho acerca de Viena en la nota 2, se aplica también a Lisboa.
[6] De tomar al pie de la letra estas palabras, la carta debería fecharse hacia fines de mayo de 1804, pues Bolívar había llegado a París a comienzos de ese mes.

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