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jueves, 12 de mayo de 2016

Con nuestra moral chavista y unidad, somos invencibles ¡A ganar Venezuela, y defender a Telesur y la Patria Grande de la embestida neofascista global!



Cuando Chávez fue preso el 4 de febrero de 1992 por levantarse contra el régimen que había enviado al ejército a ametrallar al pueblo hambriento en las calles, su indoblegable “por ahora” y su responsabilidad lo hicieron un gigante moral victorioso por siempre. Pensando que él podía ser comprado y su movimiento colonizado como tantos otros antes, lo subestimaron a él y al pueblo, error que siguen repitiendo desde entonces.

Cuando Chávez fue secuestrado durante el golpe gangsteril imperial de 2002, su lealtad al pueblo fue correspondida con el fervor multitudinario que lo regresó a su lugar de comando, desde donde como un líder de leyenda, asumiendo sus valores religiosos a través de su ética del liderazgo absolutamente responsable, clamó por la paz y el respeto, asumiendo con autocrítica y humildad errores y llamando al diálogo. Nuevamente sus adversarios lo subestimaron y se lanzaron a un chantaje sin precedentes estrangulando la principal vía de ingresos del país así como la industria y comercio local, de manera muy similar a la que ocurre hoy. Gracias a la superioridad moral que no cedió ni ante esta provocación ni ante el aquelarre montado en la Plaza Altamira y en casi todos los medios de comunicación, esta conjura fue nuevamente vencida, así como la prueba electoral del referendo de 2004. En un gesto que retrata el alma grande de Chávez y la absoluta responsabilidad con la que se tomaba la paz nacional, en 2007 indultó a los implicados en su secuestro y el golpe de 2002, quienes lamentablemente reincidirían constantemente hasta el día de hoy en la violencia golpista, evidenciando la naturaleza neofascista del la corriente opositora predominante en Venezuela.



Cuando el chavismo perdió el referendo de la reforma constitucional, tanto un bando como otro aprendió una valiosa lección. Que el mercado electoral puede ser manipulado, chantajeado, y que la combinación de propaganda y guerra económica es una arma letal difícil de conjurar. A pesar de esta derrota electoral, en los siguientes procesos electorales, gracias a la coherencia ética del chavismo y su líder y la estabilidad económica, la Revolución Bolivariana volvió a salir airosa de las siguientes pruebas electorales.

Desde al amanecer de la historia hasta hoy, un grupo humano intenta imponerse por la fuerza otros y despojarlos de todos sus derechos invocando desde el “derecho divino”, la “supremacía racial aria” hasta el “destino manifiesto”, y de igual manera siempre ha habido y habrá quienes se resistan. Entre éstos sobresalen siempre quienes a pesar de ser aparentemente menos fuertes en el “poder real”, sea militar o económico, ejercen un poder simbólico, moral, un liderazgo que si resiste el riguroso aunque voluble examen ético del colectivo y la guerra de propaganda del poder desde sus medios, se convierten en referentes, en fuerza motora de resistencia y lucha contra el ocupante u opresor. Bolívar, Zapata, Sandino, el Che, Fidel o Chávez, entre muchos otros, calzan en ese modelo que a través de su ejemplo y de su lucha se han convertido en referentes simbólicos para millones de resistentes y revolucionarios. Chávez nunca calló ante las injusticias locales y globales, reivindicando al pobre en Venezuela y denunciando los abusos y crímenes internacionales de la mafia imperial, como los bombardeos a Afganistán en 2002, la invasión a Irak, la masacre de la Operación Plomo Fundido contra el pueblo palestino, el bloqueo criminal contra Cuba, y muchos más. Sus discursos en la ONU fueron retransmitidos y vistos por millones en internet, y los libros que recomendaba para sustentar la visión crítica al modelo imperante se convertían en instantáneos “best sellers”. Fue y sigue siendo un referente moral sin discusión para millones.



El poder siempre trata de destruirlos moralmente, usualmente sin resultado. Por ahí hay un canal internacional que actualmente hace una serie sobre Chávez, cuyo objetivo sin duda es ése: la destrucción moral de un peligroso símbolo. Si no resulta la propaganda, tratan por el olvido: “¡Dejemos atrás el pasado!”, dicen quienes tienen millones de muertos en su “currículo”. Toda tiranía es ahistórica, sea por negación o tergiversación del pasado. Cuando esto no resulta, tratan de desmoralizar al movimiento de resistencia acusándolos de cometer faltas y provocándolos e intentando forzarles a cometer inmoralidades. Cuba y Nicaragua son ejemplos distintos, pero válidos de referencia moral. Cuba en su inclaudicable coherencia. Nicaragua, que luego de una operación de guerra de EE. UU. muy similar a la que mantiene hoy contra Venezuela (incluido la declaración de “amenaza” por el presidente Reagan de entonces), logra torcer el rumbo del “mercado electoral”. Todos los mercados son manipulables por el capitalismo, y el “mercado electoral” no es una excepción, como hemos aprendido en América Latina. Los “antidemócratas” sandinistas entregan “democráticamente” en 1990 el poder arrebatado con sangre de patriotas de una tiranía al servicio de Washington a quienes lo ganaron mediante el chantaje y la traición, pero su estatura moral les permitió resistir toda clase de guerra de propaganda y retomar el poder en 2007, luego de 17 años de corrupción, pobreza y abyecta sumisión al poder imperial. Y la lucha sigue. Y no parará. Cuando sea derrotado el imperio global militar de las corporaciones que nos amenaza, será otro el horizonte de la libertad y la justicia. Siempre habrá nuevas luchas, o las mismas en otros escenarios. Los únicos que plantean las “batallas finales”, son los fascistas, que creen que como en el infame titular de El Nacional de Caracas en 2002, todo se resolverá en un Armagedón que extermine al oponente. Nuestra batalla no es de exterminio, sino contra él. Nuestra batalla es por la vida. Nuestra guerra es del pensamiento, de la idea. De la moral. Por eso nuestro triunfo, o es moral, o no será. Si somos leales, moralmente y en unidad, somos indestructibles. La única posibilidad del enemigo de ganar nuestra derrota final sería que ellos, ese poder que intenta colonizarnos, lo logre, nos asimile, nos haga que repitamos su inmoralidad, su cinismo: que deseemos la muerte y el exterminio del “diferente”, dominar sobre ellos, que no obedezcamos ni leyes ni principios, como obran las corporaciones globales y la mafia asesina de Washington y sus colonias de Europa y otras  partes del mundo, con sus cárceles de tortura, sus vuelos secretos y donde los únicos paraísos son fiscales y sirven para lavar la sangre de los billetes. 

Nicolás Maduro ha hecho fuerte su liderazgo siguiendo los lineamientos éticos de Chávez. Apenas ganó la presidencia tuvo que afrontar los intentos de guerra civil que provocaron primero Henrique Capriles, cuya “arrechera” causó 11 muertes (contando dos niños) y por la que ni siquiera ha sido encausado, y luego el de Leopoldo López, cuya “Salida” fue mucho mas costosa en muertes, heridos y daños, pero por la que salió judicialmente bastante “barato”: sólo 13 años luego de 43 muertes, mas de 800 heridos e incontables daños materiales. Los policías y agentes del Estado que resultaron incursos en delitos y excesos durante los duros enfrentamientos con terroristas conocidos como “guarimbas”, fueron encausados por la Fiscalía y algunos ya han sido condenados. Se ha convocado a una Comisión de la Verdad para establecer responsabilidades por estos hechos de las que participan tanto las víctimas, la Defensoría del Pueblo y a la que se ha invitado al antichavismo que, como es inmoral, rehusó participar. “Nuestra victoria es y será la paz”: ha dicho constantemente Maduro. Ante la victoria del fascismo en la Asamblea, reconoció gallarda y ejemplarmente los resultados a seguindos de hacerse el anuncio oficial por el CNE. Se ha mantenido como un campeón de la moral en las circunstancias más difíciles. Y debe seguir así, porque en eso se basa el triunfo final de la Revolución. Podemos darnos el lujo de perder un evento electoral, más aún si ha sido causada por el chantaje y la traición del antichavismo; lo que no podemos permitir es ser derrotados en lo moral, en lo ético, convertirnos en ellos, en los que aman el poder para someter y no para liberar. Lo dijo chávez y lo repite el pueblo en las calles: dentro de la Constitución y la ética chavista y bolivariana, todo, fuera de ellas, nada. Con nuestra moral somos indestructibles, cualquier “victoria” electoral, de fuerza o argucia pero carente de ética será nuestra derrota final. Por eso es tan importante cercar a los corruptos, a los delincuentes que se escudan detrás de esta, aquella o cualquier bandera, y hacer que actúe la justicia para proteger al pueblo garantizando los derechos de todos, y que todos cumplamos nuestros deberes.


El ataque y destitución ilegal de la presidenta Rousseff en Brasil confirma que las agresiones contra Venezuela no son contra Nicolás Maduro, ni son actos aislados de una oposición democrática que busca participación legítima en la conducción del país. Sus continuas visitas a centros de poder en EE. UU. y Europa, su probado financiamiento por estos factores externos y su abierta complicidad con todas las agresiones externas que se hacen contra el gobierno Revolucionario de Venezuela confirman sobradamente este punto. Estamos en una guerra de resistencia contra una coalición extremadamente peligrosa, cruel e inmoral del conglomerado internacional corporativo y militar que ha masacrado y sigue masacrando tantos pueblos en el mundo y que patrocina golpes de Estado como lo hizo contra Venezuela en 2002 o en Brasil en este momento. 

Sería extremadamente irresponsable y arriesgado contar para vencer a este nuevo colonialismo únicamente con una respuesta civico-militar y una victoria como la que logró Vietnam en el siglo pasado contra los EE. UU., porque desde ese entonces el imperialismo ha aprendido modos mucho más efectivos para establecer su control imperial,  y además no contamos con el fuerte movimiento pacifista y de derechos civiles masivo dentro de la sociedad estadounidense que existía en aquél momento y que opuso una fuerte oposición a la guerra, movimiento hoy casi inexistente en ese Estado policial plutocrático cuyos poderes de espionaje y represión hacen parecer un cuento de hadas para niños la pesadilla de Orwell “1984”, como lo destaparon a un altísimo costo personal Assange y Snowden. La única manera de vencer a este súperpoder global casi omnipotente es con el invencible poder de la moral, de la ética de la razón y de la justicia. La única garantía de triunfo de la paz y la vida estriba en convencer tanto a nuestros compatriotas como a los demás habitantes del globo de que permanecer dentro del modleo impuesto por la dictadura global capitalista es suicida para todo el género humano, que de no cambiar de rumbo hacia un modelo socialista la biósfera se verá destruida con nuestros hijos dentro gracias al calentamiento global, la contaminación o la violencia, o a la combinación de todas ellas.  

Lo que amenaza a Venezuela no son peleles como Ramos u otros inmorales, sino esa dictadura corporativa militar global que es mucho más peligrosa que el Tercer Reich Nazi alemán, porque cuenta con medios militares, tecnológicos, económicos y mediáticos casi ilimitados a su servicio, que les sirven para espiar, extorsionar, manipular, amenazar o asesinar a personas o pueblos enteros que se les oponen en cualquier rincón del mundo. 

La única manera de hacer frente a esta amenaza sin precedentes contra Venezuela y el género humano es la conciencia, la cultura, la organización y movilización, todo ello basados en la moral, en la distinción ética entre ese modelo de ocupación y supremacismo indudablemente neonazi y el modelo del bienestar común, del mundo multipolar, de ecosocialismo que plasmó con amor e inteligencia Hugo Chávez en el Plan de la Patria y que defiende con valor y dignidad Nicolás Maduro y todo el pueblo que le respaldamos. Pero todo ese valor, conciencia y movilización dependen de que el liderazgo sea no sólo de directrices programáticas y políticas claras, sino sobre todo, de un liderazgo moral. ¿Por qué les ha resultado tan fácil el avance en otros países? ¿Por qué el pueblo español se dejó arrebatar con mansedumbre su modesto “Estado de bienestar” y sigue votando por quienes lo expolian? ¿Por qué el pueblo griego fue traicionado luego de ganar una dura batalla por lograr que Syriza llegara al poder? ¿Cómo el Estado silenció y acabó  el movimiento “Occupy” en los EE. UU.? ¿Cómo les ha sido tan fácil sacar a la presidenta Rousseff de la presidencia de Brasil? ¿Por que no han podido con Cuba y les ha sido tan cuesta arriba con Bolivia, Ecuador y Venezuela? La respuesta es la debilidad moral y ambigüedad de algunos liderazgos que hacen que se desmoralicen las masas, se desmovilicen y se rompa la unidad y reine el cinismo y sean derrotadas, mientras que otros permanecen con fortaleza moral, manteniendo la cohesión de los movimientos resistentes y revolucionarios con un liderazgo claro y responsable que permite que se exprese en toda su fuerza la movilización coordinada para alcanzar objetivos claros en lo táctico y mantener la capacidad de maniobra estratégica ante ese poder aparentemente sin límites que amenaza a la Humanidad entera.

La resistencia contra el eje neofascista corporativo global es imprescindible no sólo para garantizar la existencia en libertad del género humano, sino para su misma supervivencia. Y eso sólo será posible manteniendo nuestra transparencia y supremacía moral. Ellos intentarán hacer la batalla en el terreno de la violencia y el miedo que es como pueden vencer y dominar. Nosotros debemos mantenerla en la resistencia, en la moral y en el pensamiento que es donde somos invencibles. 

Es primordial que ante el embate neofascista que amenaza la región, comprender que la protección de nuestros valores morales es muy importante, pero si nos quedamos sin líderes para representarlo y conducirlo y sin canales para difundirlos, estaremos en serios problemas. La vejez de Fidel y la desaparición de Chávez son un problema coyuntural en una región tan diversa como América Latina y esto debe ser superado con el surgimiento de un liderazgo regional claro, unido y que refleje las aspiraciones de los pueblos. También es vital el mantenimiento de Telesur como vía para mantener viva y audible la voz de los pueblos y la cohesión de los movimientos resistentes y revolucionarios de América y del mundo. Nunca como antes  ha sido tan amenazada Telesur, y hoy como nunca es necesaria. No podemos vencer sólo en lo local, en lo nacional. Es imprescindible retomar el espacio regional de América Latina como territorio resistente y revolucionario, no podemos resistir localmente y en solitario una amenaza global. Hay que lograr la cohesión de los revolucionarios de toda América Latina, y de los resistentes del mundo entero.



En lo local, Nicolás Maduro ha hecho acertados esfuerzos por mantener a raya la amenaza imperial corporativa, llamando a una huelga general y a la paralización del país si estas fuerzas llegaran a usurpar el poder, al tiempo que llama a quienes deseen hacer oposición de una manera legítima valerse de los mecanismos legales garantizados en la Constitución, como lo es el referendo revocatorio, relegado por ellos mismos a mecanismo “de emergencia” a pesar de haberlo podido activar desde el 10 de enero cuando se cumplió la mitad del mandato del presidente y se habilitaba constitucionalmente este mecanismo para quien quisiera solicitarlo. Pero ya sabemos que lamentablemente en Venezuela no hay “oposición venezolana” sino un movimiento neofascista al servicio de la corporatocracia militarista global. Como se ha demostrado en las recientes convocatorias a manifestaciones callejeras por parte de la MUD, a pesar de haber ganado con clara mayoría la Asamblea Nacional, es evidente que no logran movilizar ni conectar con grandes masas poblacionales, a diferencia del chavismo, y esto se debe a la superioridad moral del liderazgo de Chávez, de su sucesor Maduro y de la vigencia del chavismo como fuerza orgánica y simbólica en el pueblo venezolano. Por ello lo grave no sería perder un evento electoral, perder un espacio o un poder coyuntural, incluso si por un golpe por intervención militar extranjera o local como en 2002, parlamentario como en Honduras, Paraguay o Brasil, o por chantaje y manipulación del mercado electoral como hicieron aquí durante el referendo de la Reforma Constitucional en 2007 y recientemente el 6 de diciembre de 2015. 

Todavía hemos de vencer el intenso sabotaje y guerra económica a la que se ha visto sometida Venezuela, pero al fin parece ser que comienzan a abrirse los densos nubarrones y que comenzamos a vislumbrar la manera de remontar la prueba más difícil a que a sometido la nación toda en este siglo, el estrangulamiento económico provocado por mafias externas e internas que basadas en la guerra de precios del petróleo, el bloqueo financiero global, la manipulación de los mercados por los oligopolios globales y locales combinados infortunadamente con el cambio climático que trajo la agudización del fenómeno de El Niño, presentaron el más grande desafío en la existencia de la Revolución. Pero sabremos superarlo y ya comenzamos a hacerlo. A pesar de la aguda crisis, no se nos murieron los niños de hambre como en Colombia ni sacamos a la gente de las casas por el desempleo y la pobreza como en España. Lo peor parece estar pasando, aunque es evidente que mientras esta Revolución sea de verdad, la verdadera causa de la crisis, la conjura imperial, siempre estará allí tratando de sabotearnos.

Hemos demostrado (y aquí he citado suficientes ejemplos) que si se mantiene la unidad en torno a un liderazgo de superioridad moral, dichos reveses, a pesar de su gravedad, pueden ser reversados e incluso reconvertidos en victorias. La victoria electoral incluso luego de la muerte de Chávez, que el fascismo tomaba como fin definitivo del movimiento revolucionario, los sorprendió, y por ello debieron acudir al expediante del sabotaje y la manipulación pàra lograr vencer por chantaje en las elecciones de diciembre de 2015. Su avance sobre Argentina y Brasil hace que esta vez, la reconquista de los espacios de poder deba ser no sólo local, nacional, sino regional: América Latina debe convertirse de una vez en territorio verdaderamente libre del colonialismo imperial. Por ello debemos mantenernos firmes en nuestros principios morales y en unidad y sin temor afrontar los desafíos presentes y futuros confiando en que nuestra persistencia y superioridad ética  y argumental, sin olvidar el sentido de unidad y pertenencia a la Patria Grande nos darán las victorias que necesitamos para garantizar la continuidad del proceso de resistencia y revolución y la derrota del neofascismo global corporativo militar para posibilitar que la vida humana pueda desarrollarse en libertad, paz y equilibrio ambiental en el planeta Tierra.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Por qué sería falso, estúpido, antiecológico y antichavista pretender que no explotemos el Arco Minero del Orinoco


¿Quieren defender el ambiente? Háganse vegetarianos, no posean carro particular, consuman lo menos posible, sean vigilantes de que los procesos de aprovechamiento de recursos naturales sean racionales, apoyen al socialismo y convenzan al resto del mundo de hacerlo, porque es el capitalismo el que acaba con el planeta, no el chavismo. No es posible defender nuestro ambiente desde la pobreza, sin soberanía ni construir socialismo, y creo que es inmoral e incluso estúpido preferir permanecer sentados como guachimanes sobre incontables riquezas cuidándoselas a los garimpeiros y trasnacionales que se las llevarán cuando nos tumben porque el pueblo no pudo aguantar que los niños no tengan PAE en las escuelas o los viejos pensiones, y cuando esas trasnacionales se los lleven no será ni en minoría accionaria como hoy ni los beneficios de esa explotación irán en su mayoría al pueblo en forma de Misiones como pasa ahora con el petróleo, sino que volverá la exclusión, la pobreza y el colonialismo, y los recursos se habrán ido para no regresar jamás, igual que la esperanza del socialismo y del bienestar del pueblo, al tiempo que permitirá la explotación absolutamente desmedida e irresponsable de sus "activos naturales". Hundir a la Revolución Bolivariana es lo más antiecológico, procapitalista y proimperialista que se puede hacer en el mundo.

Cada quien que asuma su responsabilidad y sus costos, quienes dicen sí a la explotación minera (nada nuevo en este país, aunque parece que algunos se enteraron que Venezuela vive de eso esta semana) como sus detractores, o mejor dicho, sobre todo ellos. ¿Serán ellos acaso quienes asumirán la responsabilidad de decirle al pueblo que se acostumbre a las privaciones y que se prepare a que empeoren porque aunque los ingresos petroleros hayan bajado un 80%, pensamos que como somos un país incompetente para explotar sus recursos racionalmente es mejor que se queden bajo tierra mientras sobre ella el pueblo pasa trabajo y eventualmente también hambre, como antes?

Causas, medios y fines es lo que distingue a un héroe de un patotero, a una Revolución de un despotismo, a un Revolucionario de un hablador de pistoladas. Es evidente que preferiría, como la mayoría de quienes escribimos aquí, no tener que recurrir a ese mecanismo, pero la mayoría de los venezolanos no escriben aquí, y millones de ellos son niños que dependen de las comidas que les brinda el PAE, y otros tantos ancianos que dependen de sus pensiones que les llegan como maná del cielo, por ejemplo. ¿Les diremos que aunque el año antepasado recibimos por mes 3 mil millones y este año apenas 77 decidimos de un día para otro en "petit comité" que no queremos más explotaciones mineras luego de 500 años de extractivismo y algún aislado, precario y lejano período agrario, y que vayan a comerse un trozo de socialismo porque no hay dinero para Misiones ni subsidios? Por cierto, no olviden que por mucho menos que eso, porque a pesar de las colas no vemos ni remotamente el nivel de hambre, miseria e indigencia del siglo pasado, perdimos la Asamblea Nacional. Es decir, muy grosso modo y crudamente, puestas a elegir por la propaganda capitalista "entre el socialismo y no hacer colas", muchísima gente eligió no hacer colas, al menos en su percepción. Ahora hagan que por su puntada de culo, de un día para otro luego de más de cien años de continua, extensiva e intensiva explotación minera sin que se desatara este pretendido "furor ecológico", millones prefieran pasar trabajo y hambre. Hagan que lo acepten y luego me pasan la receta. Y no me digan que Chávez lo hubiera hecho porque con Chávez perdimos el referendo de la reforma constitucional en 2007 por un chantaje de dimensiones mucho menores que este que nos hacen hoy los mismos de aquella vez, y que les resultó igualmente exitoso. Así es de descarnado: el asunto siempre pasa por desaprender el capitalismo y educarnos en socialismo, porque si no jamás lograremos cambiar el modelo, pero para poder hacerlo necesitamos un pueblo alimentado, educado, que esté preparado para poner los principios morales del socialismo y del bienestar común sobre todo lo demás.  Pero aunque es lamentable, es evidente que esa no es la situación actual, y es estúpido o interesado pedirle a quienes están hoy al frente del proceso que asuman el costo de decirle al pueblo que es mejor pasar hambre a permitir la explotación minera, porque el resultado de tal apuesta no es que sea absolutamente predecible, sino que ya pasó el 6D, aunque puede ser algo mucho peor si dejamos la nave al garete. El pueblo, salvo esos heroicos 5 millones y pico, sigue embrujado por el capitalismo consumista y cree que la libertad es ver vitrinas llenas de cosas aunque no las puedan comprar. Esa es la verdad por mucho que nos duela. Ésa es la mentalidad que debemos cambiar, no podemos exigirle a los cuatro pendejos que por ventura o desventura están al frente de este invento que muy entusiastamente llamamos Revolución que lo hagan por todos nosotros, que como en el juego de "la ere" infantil canten "1,2,3 por todos", pero lo pretendemos siempre. Creo que ha quedado bastante demostrado que la mentalidad capitalista no la podemos cambiar desde el "antipoder", con un pueblo hambriento y desesperanzado, siendo nuevamente desplazados del poder político, fáctico, mediático y efectivo por una contrarrevolución que ha demostrado todas las veces estar dispuesta a arrasar con todo lo que huela a chavismo y borrarnos del mapa . Lo que hizo Chávez, fue la conjunción del hombre adecuado en el momento adecuado, no esperamos que ese milagro se vuelva a repetir, porque precisamente, tuvimos un milagro ¿y lo vamos a dejar perder, lo vamos a desperdiciar como nos advirtió Fidel y echar la piedra de nuevo hacia abajo como necios Sísifos por ser más papistas que el Papa? Porque no es perder la Revolución o como quieran llamarla: es perder la esperanza lo que nos sepultaría. Los que ya han cruzado esa puerta, quienes ya han perdido toda esperanza, escandalizados por las contradicciones gigantescas y lógicas de un proyecto de esta envergadura pero indiferentes ante las suyas propias, que lo asuman, pero no me pidan a mi que renuncie a la posibilidad de construir una sociedad mejor, un mundo mejor, que sólo será posible si logramos cruzar este puente.  Atravesamos una "tormenta perfecta", una emboscada brutal, que independientemente de si es creada, casual o una mezcla de ambas, es una combinación potencialmente fatal: adicción al ingreso petrolero, baja brutal de los precios del mismo, la secta de Dolar Today y sus "autosuicidas creyentes", sequía prolongada, el fenómeno de El Niño, vencimientos de pagos de deuda externa por montos muy grandes, cumplimiento del término para la activación de un revocatorio presidencial, los monopolios empresariales internos que refuerzan la guerra económica, el bloqueo financiero internacional, la corrupción, el acoso imperial y mediático internacional,  la conflictividad interna con un movimiento neofascista, etc. etc.  Y es tan de ciegos pretender que la podemos pasar "cómodos" en este momento sin los recursos que garantiza el Motor Minero como estúpido ponerse a pensar en lo que debimos o pudimos haber hecho para evitar esta coyuntura, porque por una parte como acabo de referir es una combinación perfecta de múltiples factores que apenas dos o tres ya habrían requerido de pitonisos o semidioses para ser evitados. Y en última y terminante instancia es necio porque como se dice en la calle, si mi abuela tuviera ruedas yo fuera bicicleta. Estamos en esta situación y tenemos que resolver, tomar decisiones y asumir responsabilidades. Así, aún siendo activista desde niño de lo que podríamos llamar la "causa ambiental", considero correcta la decisión tomada por el Nicolás Maduro de continuar la explotación minera en Venezuela (porque algunos parece que creen que él la inventó y no que tiene siglos) para bien del pueblo venezolano. Si no cruzamos este puente, nos quitarán el puente, el río y el pueblo volverá al hambre, la pobreza y además sin ninguna esperanza de futuro mejor porque la maquinaria de propaganda se encargará de mostrar al "fósil de la Revolución" como un modelo fracasado, un ejemplo para escarmentar cualquier intento futuro de independencia, y entre la represión y la propaganda borrarán al socialismo como hicieron en Chile.

Para terminar con esto hay un incontestable argumento pragmático: o explotamos nosotros las reservas mineras estableciendo nuestras reglas mientras refundamos la fe del pueblo en que la Revolución es su única garantía de bienestar o la explotan ellos con sus reglas luego que nos tumben y que nadie salga a defendernos por dejar al pueblo pasar trabajo, y dejar que las trasnacionales se lleven los recursos mientras nosotros nos empobrecemos y miramos desde la barrera como antes. es decir, o la explotamos nosotros ahora con nuestras reglas y cruzamos el puente o la explotan ellos y nos explotan a nosotros mañana mismo. Es resumen: decir que tenemos margen para dejar de aprovechar nuestros recursos mineros no es real, es una fantasía, quienes lo sostienen no están evaluando la magnitud y el peligro de la crisis que vivimos actualmente, la trampa perfectamente montada en la que estamos metidos, el gigantesco desplome de nuestros ingresos petroleros y nuestra absoluta dependencia de ellos en este momento y por no sé cuánto tiempo más. Quienes creen o hacen creer eso le hacen el juego al FMI, a Washington y a todos quienes gozarán una bola exprimiendo mañana los yacimientos para su propio provecho y miseria del pueblo venezolano. No hace falta ser economista para traducir lo que apuntó el Presidente el 17 de febrero: "Maduro mostró también los ingresos de Venezuela por venta de petróleo que en enero de 2013 alcanzaron un nivel de 3.317 millones; en 2014, 3.010; en el 2015 alcanzaron 815 millones de dólares y en enero de 2016, 77 millones de dólares." (http://www.noticierodigital.com/2016/02/aduro-ademas-de-la-guerra-ecoomica-tenemos-en-nuestra-contra-la-guerra-del-petroleo/ ) Eso significa un gigantesco abismo que no podemos salvar sin medidas extraordinarias, lo que incluye ampliar la explotación minera. O eso o entregar la soberanía al FMI, historia por la que ya pasamos y sabemos que pasa por el hambre y expropiación del pueblo y termina con la pérdida total de la soberanía. A elegir y, como digo constantemente, que cada quien asuma su barranco. Saquen la cuenta como la quieran sacar, súmenla al bloqueo financiero, al vencimiento de deudas y al otro montón de factores conjurados contra Venezuela en esta "tormenta perfecta" (que cada uno de ellos por separado ya es un dardo mortal) y díganme pinochos que podemos negarnos a 5 mil millones de dólares que vienen ya directa y o con respaldo del Motor Minero y decirle a los pensionados que se coman el socialismo que real no hay (Merentes: Préstamo por $5.000 millones "está bastante avanzado" http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/economia/merentes-prestamo-por-5-000-millones-esta-bastante.aspx )

Venezuela es una adicta al ingreso extractivista, y no podemos pretender curarla quitándole de un día para otro la dosis, ahí si el "Caracazo" sería un juego de niños, y se convertiría en realidad el sueño-pesadilla de los psicópatas que llaman "oposición" de un final apocalíptico de la Revolución Bolivariana. Si le quitas la droga a un paciente adicto de un día para otro, le quitas la adicción, pero matas al paciente. Provocar la muerte de miles y además matar a la Revolución sería además de criminal un sacrificio inútil, por cuanto igualmente explotarían las reservas mineras luego, pero esta vez con sus reglas, que por supuesto excluirán cualquier consideración ambiental real y le tirarán una trompetilla a los pretendidos ecologistas y se limpiarán el hollín de la boca con el Plan de la Patria de Chávez. O quizás nombren a los "ecologistas" de hoy que se oponen al "Motor Minero" Santos Patronos de su explotación, porque sin ellos no habría sido posible su dominio.

Como dije al principio de este escrito que como siempre pretendí y no pude ser breve (porque no he aprendido a escribir, lo reconozco), ya quisiera ver a quienes hoy en nombre de un ambientalismo más falso que un hambriento escribiendo en Facebook piden que dejemos sin explotar la tierra por consideraciones ambientales, predicar con el ejemplo: moverse siempre en transporte público, ser vegetarianos, no comprar cosas de moda, ser anticapitalistas y anticonsumistas, y sobre todo lograr convencer a millones de hacerlo también, mejor aún, a la mayoría de todos los venezolanos. El problema con esto es que la conciencia ambiental es una actitud de vida, no algo que escribes en las redes sociales porque de pronto te diste cuenta que Venezuela vive desde hace un siglo de la minería o porque salió el tema en ellas y quieres surfear en la ola de la moda, o le quieres echar vaina al chavismo. Quienes jamás se preocuparon del ambiente, de la explotación minera en Venezuela, quienes incluso intentaron ridiculizar a Chávez por incluir la salvación del planeta en el Plan de la Patria, ahora quieren darnos lecciones de ecosocialismo. Por cierto, para los más chavistas que Chávez, el Plan de la Patria dice: "Objetivo Nacional 5 .1 Construir e impulsar el modelo económico productivo eco-socialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales , respetando los procesos y ciclos de la naturaleza" Leyeron bien: que "garantice el uso y aprovechamiento racional". Ok. Y pueden leer y debatir todo lo demás, de paso. A esos más chavistas que Chávez les recuerdo que el Arco Minero y su explotación fue también idea del Comandante Chávez:



La causa, el motivo de que exista la minería hoy en la Revolución, con Chávez antes y con Maduro ahora, a diferencia de antes, no es la codicia sino el bienestar del pueblo: esa riqueza es un medio para conseguirla, no un fin, al igual que toda riqueza (natural o no) no debe ser un fin en sí misma, como parecieran creer algunos contemplativos o capitalistas verdes, sino un medio para el bienestar social, lo que incluye, claro, que los medios de aprovechamiento de recursos deben mantener respeto por la naturaleza e incluso mejorar progresivamente las normas que hemos tenido siempre con la explotación petrolera o minera que se ha sostenido desde hace más de una centuria y por la cual sorprendentemente nadie se rasgaba las vestiduras hasta hoy.

El fin, el objetivo, la razón de ser tanto del Motor Minero como de todos los demás, debe ser el mismo de la Revolución toda: mejorar el nivel de vida, bienestar y felicidad del pueblo, que es lo que distingue a una Revolución como tal y eso está en total armonía con lo que dijo Chávez en el Plan de la Patria. Que cada quien asuma su posición.

Como complemento les ruego que revisen las esclarecedoras palabras que sobre este tema declaró el presidente ecuatoriano Rafael Correa en 2013 en dos oportunidades diferentes:

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