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domingo, 24 de abril de 2016

Multimillonario pidiendo dólares, "héroe", trabajador defendiendo la Misión Vivienda, "mendigo vendido". La repugnante "moral escuálida"


Muchas de las percepciones erróneas dentro y fuera del país sobre lo que sucede en Venezuela nacen del desconocimiento del texto constitucional y sus diferencias con el precedente de 1961 y los estándares de modelos de sociedad del mundo dominante, gracias a la prensa encargada de mantener el estado general de ignorancia sobre todos los temas que sean un poco más trascendentes que las tetas de Kardashian.




Desconocen el carácter participativo y protagónico de nuestra democracia establecido en nuestra Constitución, por lo que creen que el pueblo transfirió su soberanía a la derecha en la Asamblea como antes sucedía en el texto de 1961:
Artículo 4°
La soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce, mediante el sufragio, por los órganos del Poder Público.

Mientras nuestra actual Constitución Bolivariana indica:
Artículo 5. °
La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.
Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.
Esto claramente invalida la percepción de que el pueblo al votar por la Asamblea o por cualquier otro de los poderes electos se despoja de su poder y lo “transfiere” al elegido. No, claramente no es así. Ya no.


De igual manera, nuestra Constitución vigente define al Estado de esta manera:
Artículo 2. °
Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
No hace falta ser jurista para comprender que esto significa que el Estado, en obediencia al texto, no puede permitir, si quiere ser fiel a las palabras vida, igualdad, solidaridad o derechos humanos, entregarle las divisas generadas por la industria petrolera de todos a empresas multimillonarias que usan su poder oligopólico para extorsionar al pueblo mientras éste sufre la guerra económica. ¿O es que tiene más derecho el millonario listado en Forbes Lorenzo Mendoza a recibir dólares que el pueblo llano a recibir alimentos, salud y vivienda? ¿O es que los venezolanos pobres no tienen el derecho a que se les garantice acceso a alimentos, salud, educación y vivienda cuando no ha hecho otra cosa que trabajar durante generaciones cada vez más desposeídas hasta hoy, mientras Mendoza sólo tuvo que heredar lo que otros consiguieron mediante mafias y componendas que dejaron a productores nacionales en la ruina? ¿Qué clase de “lógica diabólica” justifica una visión así?


Los venezolanos todos tenemos el mismo derecho a recibir los beneficios de la riqueza petrolera que para el bienestar colectivo administra el Estado. Por supuesto que los más afectados tienen el derecho a ser asistidos prioritariamente por el Estado en un evento de calamidad natural o humana, y en Venezuela en este momento se dan ambas, cuando somos atacados por El niño y el Calentamiento global simultáneamente y en combinación con la intensa guerra política, mediática y económica interna y externa.

  • Tela de Juicio: Luego de 17 años de pugna, de 14 del golpe de Washington y Fedecámaras, ¿todavía van a decir que "no hay guerra económica"?- http://goo.gl/rqGgDw

Recordemos la actuación de la empresa trasnacional de Mendoza durante el sabotaje golpista de 2002, cuando a través de Fedecámaras, Cavidea, y las otras mafias seudoempresariales dejaron de distribuir y fabricar alimentos para el pueblo para ”salir de Chávez ya”:

  • POLAR No hay fortunas inocentes ni monopolios apolíticos. Aumentó en Venezuela la restricción calórica en nuestros niños gracias al paro golpista de 2002 -https://goo.gl/CNyaeL
  • Paro golpista de Polar en 2002 incrementó la mortalidad infantil en Venezuela - Imgur- https://goo.gl/mu7cYY

Para la mayoría de extranjeros o los propios venezolanos con sus cerebros lavados y planchados por la propaganda mediática del libre mercado, de la sociedad de perdedores y ganadores, del nazismo del billete que dice que quienes tienen dinero tienen el poder no importa cómo lo hayan obtenido y que los demás se pueden morir, como de hecho pasa en esos lugares civilizados, donde no hay colas sino para las morgues porque son las bajas de la única guerra económica que hay es la de los ricos contra los pobres:

  • "Según el Ministerio de Salud, en datos que tiene la Cancillería, anualmente en Colombia mueren en promedio 7.500 niños por problemas asociados con la desnutrición." - En tres meses, 25 niños muertos en La Guajira | ELESPECTADOR.COM - http://goo.gl/FHSiWU

A pocos extraña que la “prensa libre” omita derramar su tinta u ocupar el espacio radioeléctrico sobre este tema aunque fuese con un 10% del espacio e intensidad que le dedica a las colas y otras calamidades que pasamos en Venezuela, pero a pesar de las cuales no se nos mueren a miles los niños de hambre como en Colombia. O, como es necesario recordar, como era antes en Venezuela “cuando éramos felices y no lo sabíamos”:

  • 12 de abril de 1994, El Nacional: 3 venezolanos mueren diariamente por desnutrición. Prohibido olvidar las Miserias de la 4ta República (Desnutrición) - YouTube -https://goo.gl/0HSnkT

¿Será que no había POLAR y por eso los venezolanos morían de hambre? ¡Claro que había, lo que no existía era la Revolución Bolivariana, que ha permitido logros excepcionales!:

  • FAO reconoce nuevamente a Venezuela por labor alimentaria | Noticias | teleSUR- http://goo.gl/K1kx6L

Entonces, ¿por qué un sector de la población considera que el Estado debe otorgar las divisas que obtiene de la explotación petrolera de PDVSA a POLAR sin garantía de responsabilidad o contraprestación alguna hacia la Nación a la vez que se opone a que esos mismos recursos lleguen directamente a los venezolanos más necesitados?

Racional y éticamente hablando, no tiene explicación alguna. No hay manera moral de sostener que hay que otorgarle divisas a una empresa que mantiene activos multimillonarios en el exterior, que ha intentado extorsionar al pueblo por hambre y que ha participado en todo tipo de maniobras golpistas y lesivas de la soberanía, llegando incluso su dueño a conferenciar con sus amigos del FMI como si Venezuela fuese su hacienda y no una nación soberana.

  • Escotet, Cisneros y Mendoza, entre los más ricos del mundo, según Forbes : Noticiero Digital- http://goo.gl/weWMqj
  • Conozca los activos de Empresas Polar en Venezuela y el mundo | La Tabla Blog chavista de información- http://goo.gl/ytu9FF
  • Lorenzo Mendoza y Ricardo Hausman conspirando junto al FMI - YouTube- https://goo.gl/NuUbx2
  • “A un Click”: La Polar y su lucha contra el Estado venezolano (5/5/2015) - YouTube- https://goo.gl/qGFLvP

Mucho menos se entiende esta exigencia cuando al mismo tiempo se critica que el Estado otorgue recursos a los venezolanos necesitados, y se trate a éstos de “mendigos”, ¿acaso no es el corrupto Mendoza pidiendo recursos cuando sus empresas generan jugosos beneficios y encima amenaza con escasez o despidos si no se los dan? ¿acaso no actuó como un chantajista en 2002 durante el criminal paro y hoy como un mafioso amenazando al Estado todo?

El venezolano que recibe el beneficio de alimentos de PDVAL o MERCAL, salud de Barrio Adentro, seguridad habitacional con la Misión Vivienda, etc. etc., está haciendo realidad su derecho constitucional a la vida, la solidaridad, la igualdad y los derechos humanos. ¿qué derecho en cambio ampara a Mendoza para extorsionar a la Nación, o para cobrarle su vacuna verde de billetes?

  • El desfalco histórico de la familia Mendoza a Venezuela | Misión Verdad- http://goo.gl/8GoUj5
  • Harina PAN no es una marca venezolana y debe pagarse en dólares su uso al exterior - YouTube- https://goo.gl/Tej7U2
Es la misma demoníaca “lógica escuálida” de veneración de las mafias que decía que a RCTV había que garantizarle su derecho a tener un arma cargada contra un gobierno y dispararla cada vez que le diera la gana, hasta conseguir muertos y un golpe de Estado como en 2002. Esa veneración por el poder absoluto, ejercido irracional y violentamente como el de Washington, cuyas invasiones, masacres y torturas aplaude, venera y hasta desea atraer a Venezuela, colmo de la locura y desvarío belicista suicida.

Es parte del mismo racismo neonazi de “negro con bata chichero, blanco con bata, médico” de hace años, sólo que ahora se ha desplazado merced al lavado cerebral mediático del “american way”, en “pobre con bata y rico con bata”: si el pobre tiene acceso a educación, trabajo y recursos para que viva dignamente lo califican de "mendigo", pero si al rico no le dan para que siga viviendo en el lujo mientras amenaza y extorsiona al pueblo obligándolo a hacer interminables colas y hasta a pasar hambre, es que "hay una Robolución” y "Nicolás es un dictador". Es la prolongación del mismo dogma de la Alemania Nazi de Hitler, en la que los arios elegidos eran los únicos que tenían derechos porque eran los fuertes, los elegidos, y eso les justificaba usar a los "débiles" como sirvientes, esclavos, mascotas o materia prima para lámparas. Hoy como entonces para ellos el pacifismo es de débiles, también el comunismo, el socialismo, el ser solidario o diferente. El ideal neofacha es ser todos iguales pero en el egoísmo, indiferentes al dolor de los demás y hasta disfrutarlo porque significa menos competencia en mi carrera; ver los mismos canales del cable y masticar las mismas hamburguesas, y conectarse a los mismos aparatos en las mismas redes, apreciar los mismos programas, los mismos ídolos: el paso de ganso nazi devenido en ritual de uniformidad consumista no menos ofensivo y peligroso, todos en homogénea igualdad de apariencia borreguna pero dispuestos a convertirse en lobos feroces ante el grito acusador de “¡Hay un chavista!” Lo peor es que muchos de quienes sostienen ese exabrupto neonazi de desprecio al “débil” y a las “limosnas” no tienen vergüenza de tomar, usufructuar y comerciar con los beneficios de la Revolución: alimentos, electrodomésticos, carros, y hasta medicinas, ¡y ahora pretenden hacerlo con las viviendas también! Lo peor es que es la misma clase media a la que la Revolución le salvó la casa y el pellejo rescatándola de estafadores inmobiliarios, banqueros de créditos indexados y neoliberales de tasas libres y recortes, a quienes ahora defiende, e incluso votó por ellos y los llevó a la Asamblea Nacional para que allí afilaran las tijeras y cuchillos con las que los iban a esquilar y destazar.

miércoles, 26 de junio de 2013

Venezuela amenazada por fanáticos fundamentalistas que rechazan la ciencia porque contraría sus creencias

“¿A quién le va creer usted, a mí o a sus propios ojos?”
Groucho MARX

No, no me refiero a los llamados “evangélicos”. Tampoco a la supuesta “invasión islámica” que según medios mayameros estaría sucediendo en el país. Me refiero a la oposición de derecha.

Durante la última mitad del siglo XX, el Pacto de Punto Fijo significó que no importaba qué votaran los venezolanos en las urnas, el resultado iba a ser el mismo, pues salvo ligeros matices no había diferencia alguna entre los candidatos y sus facciones. Diferentes caras que representaban los mismos intereses. Si me permiten la expresión coloquial, la misma mierda en diferentes frascos.

Para crear la sensación de que eran diferentes productos y que valía la pena “ir a comprarlos” en cada “elección”, la campaña mediática de mercadeo fue la misma que se sigue aplicando hoy a productos igual de inútiles e incluso dañinos: olvídate del producto, céntrate en al empaque. Así se vació la “democracia” de contenido. La gente votaba por el candidato que “más le gustaba”, sin que esto tuviera nada que ver, o muy poco, con contenidos políticos. La “política” se convirtió en clichés y colores, al mejor “estilo americano”. El “debate político” se limitó a lo circustancial, a lo que se podía modificar sin cambiar nada que pusiera ni siquiera en tela de juicio el modelo de dominio absoluto de “los mismos de siempre”, como sabemos, por lo que se nos vendió el eslogan de la “democracia más sólida de América Latina”, la “Venezuela Saudita”, el mayamerismo del “'ta barato dame dos”, etc. El “Caracazo” de 1989 supuso el brutal fin de ese espejismo.

Este quiebre supuso igualmente la entrada a escena política de Hugo Chávez, primero con la irrupción del 4F, y luego y más importante, con su candidatura presidencial que supuso la entrada de un “marketing político” diferente, con fondo, ideología e historia. Innumerables citas históricas, sobre todo del héroe nacional Simón Bolívar llenaron los espacios. Para muchos venezolanos, la mayoría como quedó demostrado en breve, era claro que el país estaba enfermo y quien ofrecía la cura más adecuada era Hugo Chávez. Además de que ante la pérdida de credibilidad de los políticos del establishment y sus organizaciones, muchos optaron por él como una posibilidad de salvación ante la certeza de la condenación de las alternativas de siempre.

Este escenario es clave para formularse la siguiente pregunta: Si tú o un familiar cae con algún padecimiento de cierta gravedad ¿irías al médico más bonito o que te es más simpático o al que creas que tiene la posibilidad y los medios reales de sanar al paciente? Si no dudamos en acudir a un médico aunque nos parezca feo, o incluso que nos “caiga mal” para conseguir sanación, ¿por qué algunos se dejan dominar por las consideraciones más banales a la hora de decidir quién debe “curar” a un país? Y un poco más a fondo: ¿cómo sabemos si un país se está “curando”?

Como en medicina, también existen herramientas científicas para identificar los males que pueden padecer los pueblos. En vez de fiebre, malestar o incapacidad se identifican elementos que sirven de índices colectivos de bienestar o su carencia: pobreza, expectativa de vida, educación, salud, etc. De igual manera que en la ciencia médica, los encargados de monitorear los índices de bienestar de un país se sirven de la ciencia para poder establecer puntos de referencia sobre los cuales hacer diagnósticos con la mayor precisión y las metas que permitan el establecimiento de políticas públicas que conduzcan al máximo bienestar posible de la población estudiada. Para establecer cierto grado de independencia y fiabilidad de estos indicadores tan importantes, se han creado organizaciones en las que colaboran científicos y académicos de varias nacionalidades, como las que actúan a través de ls diferentes oficinas de las Naciones Unidas: CEPAL, PNUD, FAO, UNESCO, UNICEF, etc. Ignorar tanto los métodos científicos como las propias organizaciones que sirven de base para el establecimiento de políticas públicas nacionales y regionales es tan absurdo como pretender diagnosticar a un paciente basándonos únicamente en nuestros prejuicios e intuiciones. Si es irresponsable hacerlo con un individuo, pretender actuar así con un colectivo es el extremo del fanatismo irresponsable.

Pues eso es lo que propone la oposición venezolana: como lo que dice la ciencia se opone a sus axiomas, no es que ellos estén equivocados, no, sino que la ciencia “está comprada”. Es decir, todas las oficinas de Naciones Unidas están compradas por el “castrocomunismadurismo del rrrégimennnnn” venezolano, según. Veamos:

El reciente reconocimiento de la FAO a Venezuela ocasionó una reacción insólita por parte de la oposición venezolana, que llegó a acusar a Brasil y la propia FAO de cohonestar un informe “comprado”. Tan temeraria y grotesca acusación se lanza a los medios sin ningún estudio ni al parecer la menor intención de presentar alguna prueba que lo respalde. Es decir, ni siquiera han tenido la intención de aportar pruebas de lo que dicen: simplemente que como lo que dice la FAO no está de acuerdo con su postulado axiomático supremo que es “todo lo que hace el chavismo es malo”, lo descalifican. Semejante proceder recuerda mucho al de la Inquisición que amenazó con quemar a Galileo por atreverse a insinuar que la tierra se mueve alrededor del Sol, o a los Nazis que postulaban la superioridad de la raza aria y la “manifiesta” inferioridad de judíos, negros, gitanos y comunistas. Este adoctrinamiento acientífico y apriorístico es característico de los extremismos que hoy la prensa suele asociar a los “talibanes musulmanes”, cristianos fundamentalistas, judíos ortodoxos, etc., pero como vemos, está aquí, en la muy occidental, citadina y actual Venezuela el rechazo a todo postulado científico que se oponga a la visión irracional de la derecha venezolana. Lo más insólito es que vemos entonces a "tecnócratas" que rechazan la ciencia, e incluso muchos opositores académicos y egresados de reputadas universidades con diplomados científicos toman esta actitud medieval, dogmática e inquisitorial.

En la misma onda irracional y acientífica rechazaron los resultados ajustados pero claros de la última elección presidencial del 14 de abril, una de los tantísimos eventos electorales realizados en Venezuela en los últimos tres lustros (que creo contabilizan casi 20) y que, “casualmente” han sido rechazados por la oposición “democrática” todos los que ha perdido y, por supuesto, ninguno de los que ha ganado.
Llegaron al extremo del ridículo cuando su abanderado para la presidencia dijo que había sido víctima de un fraude electoral y, por increíble que parezca, intentó poner como prueba de ello una mesa electoral donde ganaba su opción. Cualquier intento de tomar como de buena fe las acusaciones de Capriles contra el Consejo Nacional Electoral venezolano muere ante tamaña irresponsabilidad y desfachatez de su parte, pero por supuesto, semejante disparate no ddesalentó a sus fanáticos y encegecidos seguidores que siguen hoy, sin prueba alguna, clamando que hubo “fraude” y que son víctimas de una conspiración internacional (como decían los nazis de los judíos y comunistas, “casualmente” también, claro). Es evidente que no hay, como en tantas ocasiones anteriores, ninguna base real para pretender desconocer el resultado electoral, al igual que tampoco tiene la oposición venezolana ninguna razón para contradecir y menos desautorizar los muchos elogios que las diferentes oficinas internacionales han realizado al Gobierno bolivariano venezolano por sus avances en materia política y social.

En otros terrenos es también conspicuo el desconocimiento de la evidencia científica por parte de la derecha siempre inspirada en divinidades o “respaldada” por Dios, como el Caudillo español. Mientras la evidencia de que hay un calentamiento global de origen antropogénico es cada vez más apabullante, los que se incomodan por la posibilidad de que en vez de suicidarnos horneados por nuestro propio fuego consumista se impongan restricciones mundiales a la producción de gases de efecto invernadero y se regule la industria, se manifiestan desconociéndola porque contraviene sus dogmas. El ex presidente español Aznar, “casualmente” socio de la derecha venezolana y particularmente del partido Primero Justicia del “académico” Julio Borges y del ex candidato Capriles es uno de los más notorios, o al menos mejor pagados de los lobbistas negacionistas del calentamiento global. Si la teoría de la evolución contraviniera su doctrina del capitalismo infinito, también la adversarían abiertamente, porque no les importa la razón sino el dinero y el poder.

La ciencia, aplicada en las estadísticas que nos indican la situación de una población en cuanto a su bienestar o la matemática precisa que nos dice cuál es la decisión de una mayoría en elecciones verdederamente democráticas, al igual que la que nos indica cómo sanar a un paciente o ahondar el conocimiento de nuestro fascinante universo, es imprescindible para orientar y medir el camino a nuestro desarrollo integral, sostenible y armónico. Que se nos proponga prescindir de ella es una señal más del acientifismo e irracionalidad fanática de la oposición venezolana muy emparentada con el neonazismo. Que la oposición rechace sin argumentos los testimonios exhaustivamente fundamentados de las diferentes oficinas y agencias de las Naciones Unidas que certifican el avance social venezolano es toda una declaración de intenciones. Quien renuncia a la razón sólo puede acudir a la fuerza y la locura, al fanatismo y a la propaganda de terror anticomunista tan macartista, y nazi como peligrosa para tratar de movilizar a las masas hacia la violencia, como lo han logrado ya varias veces, la última luego de su fracaso electoral con el resultado fatal de 11 muertes, todas de chavistas o sus familiares (incluyendo dos niños).

La terrible disyuntiva entre dogma y ciencia es expuesta de manera muy bella y a la vez cruda por el profesor Jacob Bronowski en uno de sus memorables episodios de “El Ascenso del Hombre”, serie de la BBC de los años 70 sobre un texto suyo, cuando nos recuerda, caminando entre el cieno formado por las cenizas de 4 millones de seres humanos en una charca en Auschwitz, cuál el es el resultado de pensar que se tiene un conocimiento absoluto sin ningún contraste con la realidad. Allí dice: “Hay dos partes que intervienen en el dilema humano. Una es la creencia de que el fin justifica los medios. Esta filosofía arrolladora, deliberadamente sorda al sufrimiento, se ha convertido en el monstruo de la maquinaria bélica. La otra es la traición al espíritu humano: la afirmación del dogma que cierra la mente y convierte a una nación, a una civilización, en una legión de fantasmas: fantasmas obedientes o fantasmas torturados.Se ha dicho que la ciencia deshumanizará a la gente y la convertirá en números. Esto es falso,trágicamente falso. Compruébelo usted mismo. Este es el campo de concentración y el crematorio de Auschwitz. Fue aquí donde la gente se convirtió en números. En este estanque fueron esparcidas las cenizas de cuatro millones de personas. Y esto no fue obra del gas. Fue obra de la arrogancia. Fue obra del dogma. Fue obra de la ignorancia. Cuando la gente se cree poseedora del conocimiento absoluto, sin pruebas de la realidad, tal es su comportamiento. Todo ello ocurre cuando los hombres aspiran al conocimiento de los dioses. La ciencia constituye una forma de conocimiento eminentemente humana. Nos hallamos siempre al borde de lo conocido, tratamos de adelantarnos siempre a la esperado. Todo juicio científico se sitúa al margen del error y es personal. La ciencia es un tributo a lo que podemos saber, pese a que somos falibles. Las palabras de Oliver Cromwell encierran una gran verdad determinante: 'Yo te suplico, por las entrañas de Cristo, que pienses en la posibilidad de estar equivocado' .Como científico, estoy en deuda con mi amigo Leo Szilard; como ser humano, estoy en deuda con los muchos miembros de mi familia sacrificados en Auschwitz, merced a los cuales me encuentro ante esta cuenca como sobreviviente y testigo. Debemos curarnos del ansia de conocimiento absoluto y de poder. Debemos acortar la distancia entre la motivación de los impulsos y el acto humano. Debemos acercarnos más a nuestros semejantes.”

El Dilema Humano: Dogma e Ignorancia - Jacob Bronowski (Subtitulado CC) - YouTube

Ver también:
CEPAL - Tenemos que aprender de las políticas redistributivas de Venezuela - YouTube

Venezuela es reconocida en Roma por la FAO por cumplir las metas para eliminación del hambre - YouTube

Representante del PNUD: Venezuela se ubica entre los países con mayor índice de desarrollo humano - YouTube

Venezuela es el segundo país que más creció en Índice de Desarrollo Humano - Noticia en ANTV

Rebelion. El ocultado rostro del presidente Chávez

PNUD Venezuela - Venezuela se ubica en puesto 71 de 187 países según su IDH




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