El ministro de Relaciones Interiores, Justicia, y Paz, Gustavo González López, ofreció un balance sobre las investigaciones en el caso del asesinato del periodista Ricardo Durán, afirmando que hay 14 funcionarios implicados como actores materiales, sin descartar posible participación intelectual.
Cada vez se revelan más los vínculos entre el paramilitarismo criminal en Venezuela y el sector de la llamada "oposición", ya que aparecen implicados recurrentemente elementos de las policías de las alcaldías y gobernaciones que ellos controlan.
Dar amnistía a los violadores de derechos humanos no es sólo ilegal por ese mismo hecho, sino que en el caso de aplicarse a los los terroristas de ultraderecha actualmente presos legalizaría el sicariato político garantizando la impunidad de los cazadores de "rojos" (como decía el franquismo), sentando el terrorífico precedente de que si es para matar chavistas, está permitido poner trampas para cazar seres humanos en la vía pública, secuestrar vecindarios, disparar con francotiradores a ciudadanos y agentes del Estado, etc. Es decir, legalizarían el terrorismo.
La propuesta de "amnistía" que la ultraderecha quiere para sus terroristas no es más que el primer indicio del terror que se viene, del que vimos pruebas en la Cuarta República en manos de Ramos Allup, Ledezma y otros aliados del genocida Carlos Andrés Pérez o el Comisario Basilio, y más recientemente en la breve dictadura de Carmona durante la cual quien se considera hoy una ovejita perseguida del "rrrégimennn" se dedicó a cazar chavistas con el orgullo de un falangista o un nazi cazando rojos. Y lo hizo ante las cámaras de televisión, dejando evidencia pública de su delito, hoy invisibilizado o incluso enaltecido como "heroísmo" por los medios internacionales cada vez más abiertamente al servicio del totalitarismo corporativo global.
Si llegase a pasar este pretendida amnistía, nos pondría frente a una amenaza terrorífica: podremos ser cazado, amedrentados e incuso asesinados impunemente, porque quienes cometan los crímenes luego podrían alegar que su derecho a cazar chavistas es sagrado y que su limitación configura una violación a su derecho humano. Es decir, tal como los nazis, los franquistas, los afrikáners o los sionistas (todos emparentados ideológica y políticamente con ese engendro que algunos ingenuos persisten en llamar "oposición venezolana"), sólo ellos merecen el calificativo de "Humano", y los demás somos seres inferiores susceptibles y merecedores de ser controlados como animales o cazados como presas, como hicieron aún más recientemente en los episodios de las llamadas también puerilmente "guarimbas", que no fueron sino la expresión aún medianamente controlada del abierto carácter neonazi del antichavismo.
Este propuesta de amnistía es además de neonazi un disparate que sentaría el precedente peligroso para todos de que está permitido matar a nombre de la ideología: ¿Están dispuestos a garantizar asimismo la impunidad del chavista que oponiéndose a esa o a otras leyes imite su comportamiento y secuestre vecindarios enteros, ponga trampas para cazar inocentes en las vías públicas, asesine con francotiradores o queme la Asamblea Nacional como intentaron ellos con la Fiscalía? ¿O que salgamos a quemar Polar, Banesco o los Farmatodo? ¿O la propuesta tendrá un inciso especial que explique que no podrá ser tomada como precedente para amnistiar a "rojos" sino sólo a sus asesinos neonazis?
Por nuestros hijos, por nuestra sociedad, por un sentido elemental de convivencia, no podemos dejar pasar esa pretensión bajo ningún concepto.
Quien cree que nos enfrentamos a una oposición política "normal" a estas alturas luego del sabotaje petrolero, el Carmonazo, las guarimbas, el financiamiento de Washington, el decreto de Obama, la Plaza Altamira, bombas y atentados, y un interminable etcétera, tiene un problema de percepción grave, pero si además está en algún cargo de dirección del Estado, está cometiendo nuevamente la negligencia criminal de evaluar mal un escenario desconociendo la naturaleza de quienes hoy son no sólo enemigos del chavismo, sino de los derechos humanos, la paz, la soberanía y el derecho del pueblo venezolano a su bienestar.
Cuando mi vecindario ("urbanización" según las definiciones clasistas que operan en Venezuela, donde los "barrios" son de los pobres y las "urbanizaciones" de los privilegiados, una categorización que la Gran Misión Vivienda Venezuela "amenaza" con borrar) fue sitiado por grupos violentos que atendieron al llamado de Leopoldo López para impedirnos entrar y salir de nuestros propios hogares sin poner en riesgo las vidas de todos los vecinos, hombres, mujeres, niños, chavistas o antichavistas, quedó claro nuevamente para mí que no se trataba de una "lucha contra el rrrégimennn" por parte de la "oposición democrática", sino la de unos cretinos violentos contra la paz, la racionalidad, el respeto, la posibilidad de la convivencia de los diferentes, una suerte de "Estado Islámico" de sifrinos que habría sido cómica de no haber resultado no menos fanáticos y asesinos que sus colegas del medio oriente. Poner trampas para cazar seres humanos en la vía pública (lamentablemente "con éxito"), usar francotiradores o colgar monigotes de los puentes simulando ejecuciones de quienes piensan diferente no son actividades "contra el régimen", sino contra lo humano, lo racional. Lamentablemente mis vecinos y amigos antichavistas no lo condenaron por cobardía, por incapacidad de asumir y admitir el carácter neonazi de estas "maras en crocs" y los grupos que han secuestrado a la oposición o, mucho peor, porque simpatizan con ellos. No sé. Que cada quien asuma su barranco, como decimos en Venezuela. Si unimos los puntos de la actuación de la "oposición" en una "línea de tiempo" pasando desde el intento de taponear el ascenso de Chávez a finales del siglo pasado, su satanización en los medios, pasando por el golpe de estado de 2002, el sabotaje a PDVSA y el paro patronal de ese año y el siguiente, la toma de Plaza Altamira por militares golpistas y criminales, el desconocimiento de los resultados del referendo de 2004, los paramilitares de "Daktari", el desconocimiento de los resultados de 2013 y los muertos de la arrechera de Capriles, y la infames manifestaciones neonazis de las guarimbas asesinas, llegando hasta la contratación de políticos extranjeros para exponer a Venezuela a sanciones e intervenciones de cualquier tipo de hoy y otras muchas acciones que omito por la imposibilidad de mencionarlas todas, el resultado es un vector que apunta a la "sirianización" del país, lo que no estoy dispuesto a consentir ni por acción ni omisión. Me pregunto cómo habrían reaccionado los medios si en vez de blancos clase media simulando ejecuciones con monigotes vestidos de rojo hubiesen sido mestizos pobres vestidos de rojo simulando ejecutar a Mendoza o a muñecos vestidos con una estrella de David, por ejemplo.
Opositores simulando (¿ensayando?) ejecuciones de chavistas en las "guarimbas" de 2014
En contraposición, en la otra banda veo la apertura política por parte de Nicolás Maduro, quien siguiendo el ejemplo de Chávez, siempre ha buscado el diálogo no sólo con la oposición sino dentro de los diferentes factores unidos en ese río que es la Revolución Bolivariana, además de la propia apertura que llevó adelante en el propio PSUV aún en estas difíciles circunstancias de amenaza y de la más grande guerra psicológica contra pueblo alguno que yo haya visto en mi vida. En lugar de pretender encerrar al movimiento revolucionario y blindarlo contra influencias externas ante la agresión continuada, propuso elecciones de candidatos por la base estimulando la renovación con el ascenso de mujeres y jóvenes y por añadidura la celebración de unas primarias abiertas a todo el padrón electoral, en absoluta contraposición al supuesto proceso primario opositor, imitación bonsai de la plutocracia estadounidense, donde cobraron coima para inscribirse en unas "elecciones" parciales y condicionadas que no fueron sino una coartada para legitimar la "dedocracia" de siempre y garantizar la permanencia de la dirigencia actual que mantiene secuestrada a la oposición en lo que considero un partido neonazi.
Entonces:
Como simple medida de supervivencia ante el avance de los grupos neonazis que en lo local y lo nacional pretenden "sirianizar" a Venezuela
En respaldo a la Revolución Bolivariana
En respaldo a la legitimidad y voluntad de paz sin renunciar a la vía venezolana al socialismo de Nicolás Maduro
En reconocimiento a su apertura del PSUV a elecciones de base de padrón abierto a todos los electores venezolanos, aunque ello no signifique que me case con ellos para las elecciones del 6 de diciembre cuando podré ejercer mi opción por representantes de la Revolución de otras corrientes
Para sumarme a una manifestación de voluntad democrática, de paz y de fuerza colectiva
Como un pequeño homenaje democrático a la memoria de Hugo Chávez que nuevamente pretende ser vilipendiada
Porque no quiero que mi hijo vuelva a ver cómo grupos violentos simulan la ejecución de quienes piensan como sus padres
En rechazo a las infames, odiosas, rastreras y repugnantes mentiras y campañas mediáticas que desde dentro y fuera de Venezuela se pergeñan contra la Revolución Bolivariana,
por eso y más, ir a votar este domingo 28 es mucho más que votar por el candidato o candidata del PSUV que más me agrade, sino apoyar la paz, la Constitución, la democracia, la Revolución y el legado de Hugo Chávez en Venezuela.